anden

El turismo es una de esas actividades lúdicas que a todo el mundo gusta hacer y que tiene variedades de todo tipo. Lo hay gastronómico, artístico, rural, urbanita…, pero también cinematográfico. Cada vez son más las ciudades que cuentan con recorridos guiados por el mundo que una película plasmó en celuloide. En Madrid, por ejemplo, está el tour de “Alatriste”. En París, el de “Amelie”. En Edimburgo, el de “Trainspotting”. Existen muchos más y no hay más que bucear un poco para encontrarlos. Sin embargo, existe uno (el de Harry Potter y sus hasta ahora seis entregas) del que ningún touroperador o similar se ha apropiado todavía como tal, pero que seguramente tendría un buen tirón. No hay más que dejarse caer por la estación londinense de Kings Cross y seguir a la masa que busca el andén nueve y tres cuartos con la intención de traspasar la barrera y encontrar el Expreso de Hogwarts que les lleve a un mundo mágico.

El anden que se ve en las películas no existe como tal, pero los ingleses, que a ingeniosos les ganan muy pocos, tienen pegado contra un muro un carro cercenado que parece atravesar la pared bajo un letrero que nos indica encontrarnos en el Platform 9 y 3/4. Pues eso, el andén nueve y tres cuartos al que Harry Potter, Ron y Hermione y todos los alumnos de Hogwarts deben acudir cada comienzo de curso para coger un tren que, sin embargo, en la realidad está bastante lejos de allí. Concretamente, en las Highlands escocesas. Puede tomarse en la estación de Fort William y su nombre real es el del tren Jacovita. También existe el viaducto por el que éste pasa en las películas. Y cualquier guía que se precie aprovecha su paso por la zona para mencionarlo.

Pero uno de los reclamos turísticos más curiosos relacionados con el mundo de Harry Potter es tropezarse con un bar de lo más simple llamado The Elephant House, en el que en una de sus ventanas cuelga un cartel que dice que allí nacieron el niño mago y todos los personajes. Es cierto, ya que J.K. Rowling solía acudir a ese bar a tomar algo mientras escribía la historia que le ha reportado tanta fama y dinero. El sitio tiene un aspecto bastante cutre, pero aún así son muchos los que se paran para hacerse una foto allí. Tiene su encanto. Como todo Edimburgo y toda Escocia. Visitarlos en como entrar en el mismísimo mundo de Harry Potter (el del libro y el de las películas). Pero claro, es que Hogwarts se encuentra escondido en algún lugar de Escocia y sus muros se parecen mucho a los del castillo edimburgués. Al fin y al cabo, Rowling se inspiró por sus calles y algunas de las películas se han rodado en exteriores escoceses. Además, siempre es divertido ver una película y pasear después por los escenarios que se ven en ella, aunque en ocasiones las comparaciones resulten odiosas. Si a alguien se le ocurriese organizar algo así como el ‘tour de Harry Potter’, seguro que se hacía de oro. Yo iría, sin el precio lo permitiese, of course.