
Hace unos meses me impactó profundamente “The reader”, de Stephen Daldry. En esa película no sólo brillaba la oscarizada Kate Winslet, sino que también se trataba de una brillante tarjeta de presentación internacional para el alemán David Kross, que interpretaba con rotundidad al joven amante secreto de Hanna Schmitz. Pues bien, antes de “The reader”, Kross, que lleva haciendo cine en Alemania desde los once años, rodó “Krabat y el molino del diablo”, adaptación de la novela escrita por Otfried Preussler, obra que se ha convertido en un clásico de la literatura juvenil alemana y que ha sido traducida a más de treinta idiomas.
La sinopsis: Krabat es un adolescente huérfano a quien una voz en sueños le insta a dirigirse a un viejo molino, donde le iniciarán a él y otros aprendices en el arte de la magia negra. Pero todos los seres demoníacos exigen un alto precio por lo que ofrecen: el alma, la libertad e incluso la vida. ¿Cómo defenderse de alguien que controla tu pensamiento, tu voluntad e incluso tus sueños? Krabat no se resigna a acabar como sus compañeros… Suena interesante. Como una versión oscurantista de “Harry Potter”.
En la película, David Kross tiene un compañero de lujo, Daniel Brühl (“Good bye Lenin!”) y el director del filme es Marco Kreuzpaintner, el mismo que dirigió el drama juvenil y homosexual “Tormenta de verano”. En lo que respecta a sus cifras, “Krabat y el molino del diablo” costó diez millones de euros, y en Alemania recaudó casi siete millones. En España la veremos en otoño.
Vía y foto: Flins y Pinículas










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