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Lo de Kevin Smith es extraño. Irrumpió en el panorama independiente con la muy gamberra "Clerks" y desde entonces ha intentado mantener su estatus de enfant terrible a marchas muy forzadas, evidenciando en el camino, sin embargo, que su cine tiene mucho más de tradicional y ñoño que de transgresor. Tras la muy empalagosa "Una chica de Jersey", parecía que "¿Hacemos una porno? (Zack and Miri make a porno)" contaba con la premisa ideal para que Smith volviera a sus orígenes más subversivos, pero no ha sido el caso...

Porque, si quitamos la presencia en el reparto de dos actrices del género X, Traci Lords y Katie Morgan, y algún que otro detalle escatológico, "¿Hacemos una porno?" (en los cines españoles desde el pasado viernes 19 de junio) no es más que una comedia romántica al uso, de lo más conservadora y mojigata. Y no se puede hacer una película sobre porno casero con tantos remilgos, por más que los personajes, en los diálogos, conjuguen tropecientas veces el verbo "follar". Era mucho más valiente, en ese sentido, la española "Torremolinos 73", protagonizada por Javier Cámara y Candela Peña en 2003.

Eso sí, si entráis en el cine conscientes de que "¿Hacemos una porno?" es una comedia romántica con la gracia justa y la única pretensión de resultar tan típica como bonita, la disfrutaréis. Porque sus noventa y tantos minutos de duración, a pesar de su final clarísimo desde el minuto uno, pasan en un suspiro, y sus personajes son simpáticos y queribles, y todo es amor y amistad entre ellos. Hasta te entran ganas de hacer porno casero para que te termine yendo tan bien en la vida... Ya sabéis, id a por vuestra cámara de vídeo.

Foto: Wide Pictures