Hace unos pocos años me llamó mucho la atención el caso de dos actores muy conocidos: Ben Affleck y Matt Damon. Pues bien, estos dos amiguetes lanzaron una especie de “llamada abierta” internacional -a modo de concurso- para la creación de nuevos guiones o la aportación de nuevas ideas a la industria cinematográfica. Dicha noticia confirmaba lo que ya se sabía: la falta de creatividad que estaba (y todavía esta) experimentando el mundo del celuloide.
Y digo yo… ¿qué ha pasado?. La respuesta es compleja e incierta. Y es verdad, tengo que reconocer que en estos últimos años, pocas historias me han parecido de verdad originales. No hacemos más que reinventar y prodigar, o lo que es lo mismo, remakes y secuelas en mayor parte. Y cuando es una nueva historia recurrimos a las temáticas más comunes (que evidentemente son las que más venden), creando productos de usar y tirar, literalmente hablando.
Odio tener que decirlo, pero la culpa la tenemos nosotros mismos. Sí sí, nosotros, el gran público, esa mente pensante o enfermiza conciencia colectiva, que inconscientemente demanda aquello que le es familiar. Hemos creado dicha necesidad, necesidad de consumir los mismos platos, día tras día. Y es que no hay nada más reconfortante que aquello que es conocido. Menciono pensamiento único -pero no he dicho nada-… ¿hacia donde vamos?… ¿es que no nos atrevemos a digerir historias originales “de verdad” por miedo a lo desconocido?, porque haberlas las hay, no tantas, pero las hay. Es momento de avanzar y potenciar la originalidad verdadera. ¡Viva Donnie Darko!.










Añade un comentario