Actor principal y de reparto. Actriz principal y de reparto. Tocan los directores. Cinco elegidos por su excelencia en la narrativa cinematográfica. Nunca llueve a gusto de todos, y algunos quitarían o pondrían nombres, pero no cabe duda que sus realizaciones son todas comprometidas y la delicadeza y pasión son las banderas con las que navegan.
Una fábula generacional sobre la vida y la muerte. Un combate dialéctico-político por la verdad. Una odisea por los derechos civiles más básicos. Un relato de vergüenza y arrepentimiento teñido de amor imposible. Un cuento de superación vital y consecución del amor.
Los nominados, analizados después del salto, al Oscar a mejor dirección son…

David Fincher, por El curioso caso de Benjamin Button
Pro: Fincher es considerado desde hace tiempo como un genio absoluto, pero nunca había realizado una obra que escapase de los límites del cine de género hasta llegar al corazón del gran público. Maneja la épica con maestría, con academicismo pero con un innegable toque personal.
Contra: puede haber más ocasiones para dárselo. Su película no ha terminado de cuajar en Estados Unidos dado su largo metraje y el poso de tristeza que deja ese viaje mágico-generacional.

Ron Howard, por El desafío: Frost contra Nixon
Pro: Howard, normalmente un resolutivo y anodino realizador que contenta a productores y espectadores carentes por completo de exigencias, realiza quizás su trabajo más comprometido, aunque de innegable inofensividad al final. Su trabajo es fuerte y eficaz. Está muy asentado en Hollywood.
Contra: ya tiene dos Oscar (“afortunadamente” el mismo año), y dados con un calzador exageradamente grande. Tiene oficio, pero para de contar. Da 8 de cal por una de arena, y es una proporción demasiado turbia. Su película es buena, pero no tanto.

Gus Van Sant, por Mi nombre es Harvey Milk
Pro: es un cineasta comprometido, reconocido internacionalmente por la comunidad cinematográfica, que ha sabido remangarse la camisa y salir del laberinto onanístico narrativo en el que estaba inmerso para utilizar su lenguaje en términos más asequibles y así hacer llegar un mensaje importante con calidad y cualidad.
Contra: esto mismo está visto por un sector de la crítica como un chaqueterismo barato, y ha sido muy criticado por ello. Su trabajo es preciso, pero el mensaje político es lo que menos quiere escuchar una audiencia hoy día, por bien que se lo cuenten. Es comprometido, y nadie quiere comprometerse.

Stephen Daldry, por El Lector
Pro: el realizador británico es infalible. Película que hace, nominación al canto. Sólo Fincher le compite en sensibilidad rodando. Su película podría haber sido un drama más sobre nazis y judíos con un leve toque picantón en otras manos, pero Daldry se las ingenia para sacar a la superficie toda la tormenta emocional en detalle que sufren los personajes.
Contra: su anterior película, Las Horas, era un trabajo más completo y preciso si cabe. Por mucho que Daldry se esfuerce, la película sigue siendo presa de los espacios comunes por los que transita. Sin duda existe la noción general que, al igual que su protagonista, tarde o temprano dará en el clavo y se lo llevará, pero su trabajo no es redondo.

Danny Boyle, por Slumdog Millionaire
Pro: su trabajo de dirección saca un libreto muy bien construido pero plagado de tópicos al grado de excelencia. En un año de crisis, Boyle ha dado justo lo que la gente pide: buen rollo. Y además, fiel a su imprescindible toque personal, es buen rollo muy fresco, dinámico y moderno. Boyle ha sido un corredor de fondo, ha hecho y posiblemente haga el cine que le de la gana, y eso implica que es probable que se aleje del cine mayoritario y por lo tanto sea difícil premiarlo en el futuro. Se ha llevado todos los premios habidos y por haber en las categorías de dirección por esta cinta.
Contra: tiene muy poco en contra. Al igual que le pasaba a Rourke o Cruz, el pasado filmográfico de Boyle es muy poco académico, pero este es el año de los olvidados. Su película no deja de ser una americanada muy chula revestida de bollywood, con un clímax y happy end hiperalmibarados, por mucho que la maestría de Boyle, un visionario imaginador visual, sublimen el fondo de la película.
Voten, voten, que es gratis, queda poco, y hasta el momento no han dado ninguna sorpresa, damas y caballeros….










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