los machos alpha

Culminamos nuestra particular porra en la categoría de interpretación con los mejores actores protagonistas según la Academia de Hollywood. En esa misma categoría ya vimos a las actrices, y en la de reparto también vimos a los chicos y a las chicas.

Cinco actores de peso. Cinco papeles difícilmente olvidables: un hombre sin esperanza que se redime por el amor al prójimo, un vieja gloria que ansía una última batalla para recuperar el honor perdido, un luchador mártir por los derechos civiles, un curioso hombre que envejece rejuveneciendo y un luchador de wrestling en el ocaso de su vida y profesión buscando enmendar los errores cometidos.

Los nominados, analizados después del salto, a mejor actuación masculina en papel protagonista son….

{democracy:9}


se lo merece el cabron
Richard Jenkins, por The Visitor

Pro: condenado a completar repartos, al ostracismo siempre a la sombra de estrellas más jóvenes y rostros más agraciados, favorito de los Coen, con un título hecho a su medida, la interpretación de su profesor Walter Vale te llega al corazón. Sus miradas y silencios. Su engranaje sentimental es perfectamente articulado por Jenkins, y su progresión emocional es fluída y natural. Al llevar tanto tiempo en la industria es conocido por muchos posibles votantes, y tiene ganadas muchas simpatías. Su película gusta mucho.

Contra: su nominación suena en sí misma a premio. La película gusta a la crítica, pero no lo suficiente a la Academia para arrancar ninguna nominación más. Es una interpretación de silencios, soledad y espacios. A los académicos les gustan papeles más límite.

bicho bicho bicho
Frank Langella, por El desafío, Frost contra Nixon

Pro: Langella es capaz de caracterizar a Nixon sin llegar a la caricatura. Su ex-presidente es una bestia herida pero aún no muerta. Es capaz de darle tanta profundidad que pasa de darte coraje a darte pena, sentimientos encontrados generables con mucha dificultad. Su Nixon es un cabrón, pero es un cabrón en las últimas. Viene avalado por unos cuantos premios, y la misma interpretación en su versión teatral es altamente laureada, que es una publicidad difícilmente comprable. Su película tiene 4 nominaciones más muy importantes.

Contra: de nuevo suena a reconocimiento a una carrera de fondo, a un actor altamente competente que nunca ha fallado pero nunca ha brillado hasta ahora. No tiene mucho peso específico en la industria, ni viene avalado por la avalancha de premios de otros compañeros nominados en la misma categoría. Las películas de Ron Howard gustan a la Academia por su inofensividad, y rellenan bien nominaciones, pero no va a pasar de ahí en ninguna de ellas.

penn-ecito
Sean Penn, por Mi nombre es Harvey Milk

Pro: un líder de los derechos civiles, un mártir por la causa, un ejemplo sin ser un santo. Sean Pen no hace de Harvey Milk, ES Harvey Milk, con toda su gama de grises. Es levemente afeminado sin ser una loca, su complexión baja a la delgadez sin llegar a ser famélico, sus gestos están medidos uno a uno, pero son totalmente naturales. Sean Penn es una leyenda viva. Sólo Rourke le supera en pasión y convicción en esta categoría. Su película tiene 7 nominaciones más, muy gordas todas, y se ha llevado algún premio importante, como el del sindicato de actores.

Contra: ya tiene un Oscar. Es un tópico pero no deja de ser cierto. Es una película que hay que nominar por su relevancia social imperecedera, y consecuentemente a Penn por ello, pero no es un papel de Oscar. La campaña de promoción, importantísima en estas cosas, a su favor está pasando más bien desapercibida, ergo el voto de los miembros de la Academia.

cara de patata oscarizable
Brad Pitt, por El curioso caso de Benjamin Button

Pro: su película es una obra maestra moderna. Lidera las nominaciones con 13 puestos de salida. Brad Pitt tiene un peso específico en la industria realmente considerable. Los directores más prestigiosos se pelean por tenerle (¿por su calidad o porque su tirón en taquilla acalla a los estudios gruñones?) y su productora, Plan B, es muy importante. Su papel es uno de esos que se recuerdan, tiene potencia icónica y un aura de glamour mágico. Está muy arropado tanto por campaña como por producto. Es una leyenda de Hollywood, sea por H o por B, y todas las leyendas tienen un Oscar. Si no se lo dan ahora, puede que no haya otra oportunidad.

Contra: su interpretación es casi nula. Sorprende en sí misma la nominación, un arrastre claro, porque Pitt se limita poner la mirada patentada de Benjamin Button: mira la vida con el asombro de aquel que es un asombro en sí mismo. No arquea una sola ceja en casi 3 horas de metraje, sea por los kilos de maquillaje que lleva en lo alto o porque no da más de sí el pobre. Su actuación es similar en gráfica a la de un encefalograma plano. Lo tiene todo a favor… menos la calidad artística.

rourke, el vaquilla
Mickey Rourke, por El luchador

Pro: pase lo que pase la noche del 22 de febrero, Rourke es el ganador moral de la categoría. Desde que su película se pasó por Venecia, no ha parado de cosechar elogios, aplausos y premios, incluido Globo de Oro y Bafta. Es la segunda oportunidad reencarnada cuando nadie, absolutamente nadie salvo ese puto genio que es Aronofsky, daba un mísero céntimo por él. Se entrega a su desgarrador papel de Randy Robinson con cuerpo y alma, literalmente y sin reservas. Es un pico artístico, un hito este 2008 que pasamos. Emociona más que ninguno, arranca aplausos como nadie más, y se queda contigo cuando sales de la sala mucho más tiempo que nadie. El fervor popular está con Rourke, quien no ha perdido un gramo de humildad en ningún momento. La crítica le acompaña, y la campaña de marketing es potente. Es el favorito de la categoría.

Contra: ¿”el ganador de un Oscar Mickey Rourke”? El pasado filmográfico de Rourke es su gran baza en contra. No tiene absolutamente ningún glamour, y se suele pensar que estos premios se asocian a otro tipo de estrellas. ¿Un ganador del Oscar en la The Expendables de Stallone? A Rourke se la sopla vilmente lo que digan, y se asocia sin tener hipo a todo tipo de propuestas de serie B incluso. Aunque esta gala puede ser la del olvido de los pecados pasados, y si no recuérdenlo cuando vean a Penélope Cruz recoger su Oscar, es muy probable que los académicos se vuelvan un poco cobardes en la soledad de sus hogares, sin nadie que les mire mal por no votarle, que es lo justo. Lo hicieron con Crash, por contra de Brokeback, y lo hicieron con Russell Crowe, por contra de… no sé… los otros 4 nominados ese año en la misma categoría, todos superiores. Y este año puede que lo hagan de nuevo.

Personalmente, creo que ésta es precisamente la categoría que va a dar la sorpresa….