Tras colaborar juntos en Diamante de sangre, una cinta bastante regular aunque con un acabado sonoro impecable, el director Edward Zwick, un gran sobrevalorado del Hollywood actual, y James Newton-Howard, un absoluto genio imperdible de la música cinematográfica moderna, lo cual hace una mezcla netamente explosiva, vuelven a colaborar en esta cinta que nos trae, un drama ambientado en la Europa de la II Guerra Mundial.
Resistencia nos cuenta la historia de dos hermanos judíos quienes, en la Europa del Este ocupada por los nazis, escapan a los bosques bielorrusos, donde se unen a facciones resistentes del ejército ruso y juntos construyen un poblado donde resistir y protegerse, tanto ellos como los cerca de mil judíos civiles que les acompañan.
El talento de Newton-Howard es tan sumamente grande e ingente que la calidad de su trabajo transcurre de forma independiente a la del cineasta que acompañe. Aquí nos vuelve a brindar una partitura que escapa de los convencionalismos de sus imágenes, con una música delicada, triste y evocadora que toma el violín del gran virtuoso Joshua Bell como la voz de la resistencia y la esperanza, de los valores humanos que hacen prevalecer a los protagonistas en ese entorno de opresión límite.
En tono cercano a esa obra maestra que es The Village, la música de Newton-Howard, la partitura oscila entre tramos muy emocionales, delicados como el 3, Your Wife, o el fastuoso 9, The Wedding, donde se roza el dramatismo más puro y el violín se expande y recrea, o tramos más intensos y nerviosos, como el 5, The Bielski Otriad, que rozan lo atonal sin llegar a ambiental, estallando en acción en una mezcla precisa, nada forzada, de lograda epicidad. El tema asociado a los hermanos Bielski, presente con más o menos específico en ellos, es de una versatilidad y fuerza atronadores.
Esta es la clave de la función de la música en la película: sublimar las intenciones de ese pequeño grupo de hombres y mujeres, elevarlos ya arroparlos, desde la pequeña aventura que se circunscribe a ellos y los bosques bielorrusos al estado de epopeya humana sobre los valores morales.
A pesar de ser esencialmente emocional, la composición no deja de ser potente, misteriosa y sincera. Tremendamente melancólica dentro de lo bélico, tracks como el 7, Exodus, son de una belleza milimétrica, descriptiva y pausada sin serlo en ningún caso demasiado, dando el violín espacio al piano o flautas como elementos evocadores. Aunque si nos quedamos con un tema, sería el 14, nothing is impossible, arrollador, brutal, magno y cautivador.
Una banda sonora preciosista, demoledora en su compacidad y brillante en su resolución formal. Un trabajo de artesano, pero una joya en sí misma por su acabado. Una pena que el talento de Newton-Howard no sea reconocido como se debe, y en el periodo de 2008 el academicismo no sea la moda, y se premien más sesiones dance-étnicas. Si no miren a A.R. Rahman, y dentro de unos años valoremos con perspectiva…
PUNTUACIÓN: 8,5 / 10
LO MEJOR: El tema principal a violín y sus variaciones insertadas estratégicamente son sencillamente demoledores.
LO PEOR: Que se la confunda con una Lista de Schindler de segunda, cosa que está muy, muy lejos de ser, pero comprendemos al, parece ser un requisito obligatorio, usar violines como voz principal en una película bélica de la II Guerra Mundial.
TRACKLIST:
- Defiance / Main Titles (02:26)
- Survivors (02:10)
- Make Them Count (02:39)
- Your Wife (03:07)
- The Bielski Otriad (05:17)
- Bella And Zus (02:16)
- Exodus (04:29)
- Camp Montage (02:22)
- The Wedding (01:36)
- Winter (02:01)
- Escaping The Ghetto (01:34)
- Police Station (04:32)
- Tuvia Kisses Lilka (03:16)
- Nothing Is Impossible (07:33)
- The Bielski Brothers / Ikh Bin A Mame (04:22)








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