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Como buen aficionado al cine de terror, y aún sin saber si está película se estrenará o no aquí (en EE.UU. lo hace a finales de marzo), no he podido evitar hablar de ella. Y todo por el extraño póster que la anuncia: la imagen inquietante del chaval expulsando algo parecido a mousse de chocolate por la boca, el lema “hay cosas que no pueden ser explicadas”, la afirmación (¿real?) de que todo está basado en hechos reales… Glup.

Pero vayamos al meollo del asunto. “The Haunting in Connecticut” (algo así como la casa encantada de Connecticut) cuenta la historia de un matrimonio que tiene que mudarse al susodicho estado para combatir allí el cáncer que acaban de detectarle a su hijo. Una vez establecidos en su nueva casa, los sucesos paranormales comienzan a hacer acto de presencia, lo cual resulta bastante molesto para toda la familia; especialmente para el chaval, al que le ocurren cosas extremadamente raras. La madre, harta de la desagradable presencia sobrenatural, decide buscar la ayuda de un misterioso sacerdote y… hasta ahí puedo leer.

Cada vez es más difícil encontrar buenas cintas de terror y no sé qué nos puede deparar ésta. Por un lado, la peli cuenta con un director casi novato, Peter Cornwell; lo mismo nos encontramos ante un genio en ciernes o ante un Uwe Boll en potencia. Si unimos a eso que el único reclamo actoral es la presencia de Virginia Madsen, quien tampoco cuenta con una filmografía demasiado llamativa, y Elias Koteas, un eterno secundario, que interpreta al inquietante padre Popescu… Vamos, que nadie va a ir al cine a ver esta película por sus actores. Y es por ello que dudo mucho que se estrene en nuestros cines. Eso sí, seguro que podremos echarle un vistazo en DVD. Yo lo haré, a ver si descubro qué diablos es eso que le sale al niño por la boca.

Vía: WorstPreviews