mafalda

Existe esa clase de gente que juzga a las personas de acuerdo a la clase de películas o series de programas que ve habitualmente, e incluso existen profesionales del área de la comunicación o la psicología que afirman no mirar televisión o películas de producción hollywoodense porque conocen acerca de las consecuencias, el lavado de cerebro y los preconceptos instalados que ello ocasiona. El asunto es ¿hasta dónde puede llegar a influir la producción visual en nuestras personalidades? ¿O es que nosotros somos quienes establecemos ese límite?

Dentro de la industria del cine existen aplicaciones del marketing al medio audiovisual donde se establecen clasificaciones de público de acuerdo a su edad, sexo, nivel social (y muchas otras referencias) que ayudan a las productoras cinematográficas a enfocar comercialmente su filme. Lo que no indica que la gente que termine mirando ese filme se ajuste al perfil determinado previamente. Es decir, que los creadores piensan su producto para determinado público, pero el público no es necesariamente el mismo que fue previamente determinado.

Por eso es que luego de haber visto varios comentarios dentro del blog haciendo referencia a que “cómo alguien podría perder el tiempo viendo tal o cual película” me pareció copado dedicarle un post a este tema que es bastante discutido y que merece que cada uno se tome el tiempo de indicar su punto de vista.

Para mí alguien que mira comedias románticas superficiales y típicas no es necesariamente una adolescente enamoradiza. Tranquilamente puede ser un hombre con ganas de despejarse o una mujer que quiere tener un poco de cosas irreales en su vida. Igual pasa con las películas de humor chato, o las de humor negro, y también con otros géneros. Y es que las personas no siempre miran o tienen curiosidad por algún contenido similar a su forma de pensar, muchas veces se da todo al contrario.

¿Ustedes concuerdan? ¿Suelen mirar cosas que encajarían con su perfil? ¿Conocen alguna película que ustedes crean que lava el cerebro? ¿Qué buscan del cine?

Foto: Historieteca