give \'em hope En un año de los más productivos que recuerdo en el compositor, y si generalizamos en lo que vienen a ser los músicos de clase A en Hollywood, Danny Elfman nos ha proporcionado 4 alegrías sonoras este 2008 que acaba, todas de una calidad mínima intachable, y que culminan con la que es su mejor partitura este año, y de las mejores que ha compuesto en su última época.

Milk, dirigida por el independiente Gus Van Sant, con guión de Dustin Lance Black y comandada por Sean Penn, nos cuenta la historia real de Harvey Milk, el primer hombre abiertamente homosexual que obtuvo en Estados Unidos un alto cargo de responsabilidad política en 1978 en la ciudad de San Francisco. Su lucha imparable por la igualdad civil de todos los hombres y mujeres, su inspiracional mensaje sobre el triunfo del amor y sus conquistas sociales en base al discurso sobre la tolerancia y la esperanza son un legado vigente que hoy, más que nunca, debe estar en portada.

En lo que es el retorno de Van Sant a una audiencia más generalista, vuelve a contar con Danny Elfman, el compositor que ya le acompañó en sus últimas incursiones en este sentido, la incomprensible Psycho y la excelente El indomable Will Hunting. Y parece que el compositor retoma el testigo dejado en ésta última, lo amplía y potencia en esta Milk, una partitura emotiva, contenida y colorida.

Alejado de lo que vendría a ser el sonido burtoniano, Elfman desarrolla lo que podríamos llamar entonces un sonido van-santiano, es decir, orquestraciones mínimos, leves atonalidades, texturas mixtas entre electrónica, violines, alguna guitarra y piano, viéndose en este caso aomplificadas por ciertos aportes jazzisticos, con ese saxo que asoma en los main titles.

Quizás como resumen de lo que ha venido siendo su año, Elfman no teme usar esas referencias a lo Glass que ya practicó en S.O.P., esos ritmos progresivos minimalistas, y se atreve definitivamente a incluir sus tan conocidos coros de voces infantiles, que otorgan inocencia y epicidad cuasi religiosa a la música.

Es casi al final de la partitura donde encontramos el bello tema que describe el fatal día de Milk, el 17 Harvey’s Last Day, que por contra es, como el resto de la composición, solemne y esperanzador, como aquello que decía el mismo protagonista, y es que hay que dar esperanza, porque sin ella no merece la pena vivir. O morir.

La mejor composición de Elfman en mucho tiempo, mucho pero mucho tiempo, y sin duda una de las mejores del año, a falta de escuchar título punteros por venir, se desmarca por su carácter épico a escala humana, por ser melancólica, juguetona, ecléctica pero coherente, compacta y arrolladoramente preciosista. Y más que nada es Elfman, del bueno, del puro y duro, el que recoge todas las trazas que le caracterizan a lo largo de una incomparable y fructífera carrera y es capaz de casarlas sin que descuadren nada del conjunto.

Puede sonar a Oscar si lo agitan. Nadie negará que el bueno de Danny se lo merece como pocos.

PUNTUACIÓN: 8.5 / 10

LO MEJOR: Su solemne épica.

LO PEOR: Quizás un tema principal más potente, pero tiene una serie de compases terriblemente identificatorios y diferenciadores que pueden funcionar a ese nivel.

TRACKLIST: 1. Harvey’s Theme 1 (01:11) 2. Main Titles (03:06) 3. Harvey’s Will (01:41) 4. The Castro (00:59) 5. The Kiss (00:45) 6. Politics Is Theater (03:15) 7. New Hope (01:46) 8. Harvey Wins (00:31) 9. Proposition 6 (01:25) 10. Repealed Rights (01:03) 11. Gay Rights Now! (02:20) 12. Dog Poo (00:25) 13. Vote Passes (00:53) 14. Briggs Pushing (00:44) 15. The Debates (02:48) 16. Weepy Donuts (00:52) 17. Harvey’s Last Day (03:11) 18. Give ‘Em Hope (04:42) 19. Postscript (02:03) 20. Harvey’s Theme 2 (01:00) 21. Anita’s Theme (00:52) 22. Main Titles Sax Solo (02:32)