Que el arte de los cómics y el cine está intrínsecamente relacionado no es algo que se limite de forma exclusiva a las continuas y no-siempre-afortunadas adaptaciones al celuloide que se realizan de obras impresas.
El contar una historia basándose en imágenes pero no dejando de lado el texto que es en sí mismo la historia que se cuenta es un campo común de cultivo en los dos medios, y ya en el cine, el germen mismo del planteamiento narrativo que se realizará en la cinta parte de un cómic, el storyboard. Ha habido insignes dibujantes de cómic que han dibujado éstos, desde Carlos Gimenez en Hable con ella o El espinazo del Diablo, hasta Geoff Darrow y Steve Skroce para Matrix, por decir nombres que se me vengan de forma rápida.
Y aunque el cine interpreta el cómic, y de forma recíproca, el cómic ha interpretado el cine, hablando de los casos en los cuales se han serializado en papel éxitos de taquilla con posterioridad a éste mismo, lo que es difícil de encontrar es lo que Chris Ware nos ofrece, un resumen en 3 viñetas de toda una película, en los cuales el silencio, el entorno, la soledad y el vacío existencial de sus personajes se remata con la precisión fría del lápiz del artista.
Ware, un teórico del medio, un potente narrador de historias que no se ampara en ningún tipo de concesiones, sea de forma o de fondo, para analizar sus personajes y desarrollar sus historias, maestro de la lentitud y esteta de la tristeza como han llegado a llamarle, mira la cinematografía de otro grande, Yasujiru Ozu, firme defensor del plano fijo y la composición equilibrada, y traduce los 136 minutos de metraje de Cuento de Tokio en una estructura de viñetas semejante a la ilustración por la reposada genialidad con la que se ejecuta. Miren, miren…
Desde Extracine, sección extraperlas, que no extraperlo, recomendamos encarecidamente, a raíz y colación del dibujo de Ware, revisitar no sólo la obra del gran Ozu, plato de paladares exquisitos, sino de Ware, desde su Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo, lo cual no deja de ser el gran eufemismo del año y cuando lo leáis me daréis la razón, hasta el Acme Novelty Library, una publicación referencial en Estados Unidos y que, pardiez, en este caso no cuenta con edición española.
Porque el cómic esconde grandes cineastas, al igual que el cine guarda grandes autores de cómic.
Vía: Entrecomics


Estupendo y precioso post Don Javier.