Debo encontrar mi destino, antes de que sea demasiado tarde
Esta frase cierra la canción de Joy Division Twenty Four Hours. Para cuando el público pudo escucharla en el disco Closer, su líder Ian Curtis ya estaba muerto.
Elegantes, fríos, distantes, Joy Division rodearon sus influencias de la Velvet Underground y los Doors de aires germánicos en plena era post punk. Su historia y la del sello Factory records (en honor al local de Warhol donde solían parar los Velvet del banana album) creado por Tony Wilson han inspirado películas, documentales y libros además de multitud de versiones y discos homenaje.
Winterbottom estrenó en el 2002 24 Hour Party People, estupenda recreación con aires documentales de los inicios de Factory, las noches en la discoteca Hacienda y la locura que supuso la movida de Madchester (que tiempos musicales aquellos de finales de los 80 donde todo, de nuevo, parecía posible). En la película aparece una escena mil veces imaginada por los melómanos: la firma con sangre del único contrato (evidentemente no válido) que firmó Wilson con un grupo. En unos momentos en los que el término independiente tenía un significado, Factory lo llevaba hasta sus extremos creando relaciones con sus grupos simplemente con un apretón de manos.
El nombre de Joy Division viene de los pabellones que tenían los nazis en los campos de concentración donde se acostaban con prostitutas. Este echo unido a la primera iconografía utilizada por el grupo pobló sus conciertos de público neonazi. Aquí tenéis un fragmento de 24 Hours Party People donde se pueden apreciar aquellos momentos. La actuación, que intercala el estado caótico de Gran Bretaña a finales de los 70, termina con uno de los ataques epilépticos que sufrió Curtis en más de un concierto.
El artista Anton Corbijn dirigió en 2007 Control. Todavía inédita en España, la película profundiza con sensibilidad en la tumultuosa vida sentimental de Curtis.
Corbijn dejó su Holanda natal a finales de los 70 para recalar en territorio inglés a causa, cuenta la leyenda, de su fascinación por Joy Division. El fotógrafo dio al grupo un estilo característico en el mismo blanco y negro que utilizaría en su película casi treinta años después.
Miré más allá del día de hoy, no hay nada en absoluto
Tras ver Stroszek de Werner Herzog, Ian Curtis se colgaba en su casa dejando de manifiesto que el terrible vacío que encontrábamos en sus letras era el reflejo exacto de su alma. El grupo de amigos que formó Joy Division se había hecho la promesa de que, si alguno de los miembros abandonaba la formación, no debían seguir los demás con el mismo proyecto. Así fue como,tras el suicidio de Curtis, nació de forma tristemente coherente New Order.
Os dejo con un vídeo que he encontrado en youtube que mezcla imágenes de La coleccionista de Eric Rohmer con la música del que, servidor considera, mejor homenaje realizado al grupo de Manchester. Desorden de los, ya a estas alturas míticos, Los Planetas.







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