
Voy a hacer un pacto conmigo mismo: la próxima vez que vaya a ver una película (española o no) en la que llegue una escena dramática, pongamos una muerte trágica o un drama sentimental, e inmediatamente comiencen a sonar unas notas de piano lánguidas y tiernas, o unos violines dolientes y sentidos, abandonaré la sala inmediatamente, pues ya tengo bastantes motivos para sentirme un idiota a todas horas como para encima ir al cine a que me tomen por idiota.
Y es que existe una manía de ciertos directores (directores sólo porque hacen como que dirigen un producto audiovisual) que se empeñan en recalcar lo obvio con zafiedad y estupidez, olvidándose de que el espectador posiblemente es mucho más listo que ellos, y que estamos un poco hartos de que les den unos cuantos millones a algunos incompetentes para filmar chorradas como la que ayer tuve la desgracia de ir a ver al cine, abochornado por el monumento a la incapacidad absoluta para construir una película con un mínimo de profesionalidad.
No he leído la novela homónima que han adaptado para perpetrar este desastre de película, pero si se parece mucho en su penosa construcción entonces no me extraña que haya sido el éxito que ha sido, pues si en algo se parecen la industria del cine y la de los libros, es que a menudo lo que más vende es lo que más se ríe de la gente. Sería interesante averiguar cómo consiguen que la gente vaya al cine o compre los libros cuando obtienen cosas como esta. No sólo es el empleo de la música como elemento negador de la narratividad, que es para echarse a llorar, también es una historia sin pies ni cabeza que utiliza la excusa de la ninfomanía para contarnos una retahíla de lugares comunes, clichés indignos, voz en off innecesaria y muy mal hecha.
Pienso que el principal problema de esta película es su catastrófico guión, que avanza a trompicones en el mejor de sus momentos, y que es un ejemplo de qué no hacer jamás en el peor de ellos. Cuca Canals, guionista habitual del interesante director Bigas Luna, para el que ha escrito algunos trabajos incluso notables, puede haber firmado aquí su guión más infumable de lejos. Un rosario de diálogos imposibles, trufados de trascedentalismo, poesia barata, existencialismo infantiloide y caracteres indefinidos o directamente absurdos.
El director, Christian Molina, que ya se ganó unas cuantas collejas con su Rojo Sangre, demuestra por segunda vez su incompetencia primero para decantarse por un tono (no sabe uno si está en un melodrama romántico, en una película psicológica, en un drama urbano chorra, en un thriller…), segundo para sostener un ritmo, tercero para cohesionar a un grupo de intérpretes nefasto (del que se salvaría quizá Ángela Molina en su interesante papel de Madame y poco más; pero que ostenta su peor exponente en un risible Leonardo Sbaraglia, absolutamente fuera de sí y de la película), y cuarto y último para elaborar una puesta en escena inexistente, vaga, sosa e insustancial.
Pero es que la película no sabe qué quiere contar, y lo que cuenta lo cuenta fatal. Uno esperaba una exploración en la vida íntima de una ninfómana, tratado desde una optica adulta y desprejuiciada, y se encuentra con un aburrimiento soporífero que nada tiene que ofrecer y que intenta convertirse en un relato pro-feminista de la forma más abyecta posible, pues lo del chico paralítico es para querellarse contra los responsables de esta bobada por querer cachondearse de uno.
Vamos a ver. ¿Cuándo se enterarán algunos de que a un personaje protagonista hay que hacerle carismatico, interesante? No es que sólo nos de exactamente igual lo que le pase a la Valery esta, sino que encima la chica que le da vida, una tal Belén Fabra, es una actriz sin la menor fuerza expresiva, carente de toda entidad para sostener este relato, que no es sexy (sonroja la secuencia en que un hombre la elige entre varias mujeres mucho más sensuales…) y que no puede establecer la mínima empatía con el espectador.
Pero no importa. Esto es el cine español.










¿De verdad has ido a ver esto? Eso es valor!
muy buena, no se necesita VALOR, solo no ser estupido y mente podrida!!!!!
que chorrada de comentario es una novela con un mensaje profundo o que esperbas un diario de una ninfomana visto con un concepto adulto y depravado, hablo de mostrar en todo su sustancia al sexo. no hables chingadas que tu punto de vista muy pobre… muy pobre