
Jornadas como las de hoy no ha habido muchas en esta floja edición del festival que para muchos es el más importante del mundo. Bueno, ni muchas ni ninguna. Dos cineastas del fuste de Jonathan Demme y Mamoru Oshii han traído sus películas y han gustado mucho.
El cineasta japonés tiene sus dos peores trabajos, precisamente, en aquellos que han salido de las fronteras de su país con más gloria, y que le han proporcionado eso que se llama estatus de director de culto. Por suerte The Sky Crawlers parece tener mucha mejor pinta que aquellos aburrimientos sin la menor chispa que fueron las dos partes de Ghost in the Shell. Es una cinta que narra una posible línea de evolución alternativa del hombre, en un tono abiertamente existencialista que ha dejado muy satisfechos a los críticos.
Pero ha sido el día de Jonathan Demme, que con Rachel Getting Married vuelve a lo grande a la ficción, si bien la forma de filmar es de un acercamiento prácticamente documental, que muchos han encontrado parecido al Dogma. Por si fuera poco, recupera para el cine a esa actriz maravillosa y guapísima que es Debra Winger, aunque en un papel secundario, pues el protagonismo recae en una al parecer excelente Anne Hathaway.
Al menos, parece que con estos títulos, se enmascara algo la pobre selección de esta edición…










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