

El cumpleaños de Laila es una de esas películas capaces de contarte cómo funciona el mundo, en este caso la situación de la sociedad en una ciudad como Ramala, con sobriedad y emoción, sin caer en razones panfletarias y fijándose sobre todo en el hombre corriente. La crítica la ha aplaudido mucho, y sería raro que no figurase en el palmarés final. Con películas como esta, y salvo excepciones, que haberlas haylas en todas las secciones oficiales de los festivales más importantes del mundo, se está confirmando una bastante buena media a concurso.
Su director, el palestino Rashid Musharawi, suena sin embargo menos fuerte para la concha de plata al mejor realizador que su colega japonés Hirozaki Kore-Eda, que con su drama Auritemo, auritemo ha provocado más de un bostezo, pero la crítica se ha entregado entusiasta a su labor minimalista que dicen recuerda al mejor Yasujiro Ozu, con la que su director ha pretendido abordar, dicen que con tremendo éxito estético, una crónica de la actual desintegración familiar japonesa. No es de esas películas de fin de semana, pero parece que sí es un tremendo esfuerzo narrativo.
Mañana, con Camino, de Javier Fesser, se verá en el certamen la tercera y última aportación española a San Sebastián después de la gélida presentación de El patio de mi cárcel y la polémica rueda de prensa de Tiro en la cabeza.
Enlace: Festival de San Sebastián
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