Leo descorazonado, una noticia exasperante en un periódico de tercera (o cuarta, o quinta categoría) por recomendación de una amiga. La verdad es que la noticia, no por esperada, es menos lamentable y hasta cierto punto insultante: que ofrezcan en primera página, aunque sea en un diario de tan limitada relevancia, una oferta de publicación de críticas anónimas sin ninguna remuneración económica es algo que define a la perfección en lo que se ha convertido la crítica de arte. En un chiste de mal gusto.

Hemos hablado anteriormente de la crítica cinematográficamente, y más en general de la crítica de arte, con intensidad en estas páginas de EXTRACINE. Hemos hablado de lo que es una crítica en opinión del arriba firmante, hemos hablado de lo que se entiende por crítica y de la cantidad de tonterías que escribe la gente por ahí, y hemos hablado de algún que otro crítico que podría dedicarse a otra cosa, porque su deleznable actividad da mala fama y otorga razón a aquellos que detestan (como si se pudiera detestar) a unos tipos (o tipas) que se entregan con pasión y dedicación a algo a lo que aman, para que otros con menos conocimientos puedan ser capaces de disfrutar plenamente de eso que llaman cine. Pero ahí está el meollo de la cuestión: este oficio apesta, y cada vez más.

O sea, que la peña se pone a escribir como loca, manda sus escritos a estos impresentables, ellos publican lo que les viene en gana, y entonces tienen un crítico por semana y gratis. Y ellos encantados, oye, de que les publiquen sus tonterías sobre cine en un periódico que mucha gente puede leer mientras se dirige a su curro en el metro. Un chollo, vamos.

Pero no sé por qué me sorprendo y me deprimo tanto. No dejo de leer críticas de gente que se piensa que su pluma vale algo (y que no saben ni escribir), y de soportar el trabajo y el ego de críticos mediocres que no saben absolutamente nada de arte, mientras otros que sí valen tienen que conformarse con pocos lectores o con ser recordados con displicencia. Yo, sin embargo, como soy idiota, sigo creyendo que el talento, la pasión, la cultura, la valentía, la personalidad, el riesgo, el trabajo duro, la literatura, el arte, la experiencia, el criterio…sirven para algo. Por supuesto, muchos otros, demasiados, creen que eso de escribir, y hacerlo bien y con algo que decir, no sirve para nada. Que mola mucho más hacerse el guay en Internet, que te lean simplemente por sentirte superior, sin afán de hacer algo profesional, que perdure. Allá ellos.

Foto: Photobotic