
Si todos los niños bonitos que trabajaron y fueron mimados por la tele norteamericana se dedicaran a dirigir películas de grandes presupuestos en Hollywood, probablemente la industria del cine más poderosa del mundo sería ahora incluso peor de lo que es, por difícil que parezca. No se sabe quién convenció a Ron Howard para ser director, o por qué se autoconvenció él mismo, pero su carrera demuestra hasta qué punto un director mediocre puede encumbrarse con sub-productos estéticos disfrazados de recias películas de género.
Rostro emblemático de película emblemática, American Graffiti, realmente este hombre ha tenido la suerte de tener unos padrinos que han impulsado una carrera de cerca de veinte largometrajes, de los que sólo un par (Backdraft y Cinderella Man), son interesantes y con momentos inspirados. Todo lo demás, observándolo con ojo medianamente incisivo, es una búsqueda de prestigio basada en operar a la sombra de grandes nombres, a menudo con grandes actores, guiones facilones, uso indiscriminado de fórmulas spielbergianas o lucasinas batacazos nunca asumidos de taquilla, riesgo estético desaparecido, comercialidad extrema disimulada con una puesta en escena rimbombante y sin la menor energía, y personalidad cero. Su gran mérito es que siendo como es, un director con horchata en las venas, todavía haya gente que vaya a ver sus películas. Algunos tienen el cine que se merecen
Aún recuerdo aquella película de 1986 titulada Gung Ho, sobre una compañía de coches norteamericana que era comprada por los japoneses. Básicamente un telefilm cuyo mayor aliciente era el siempre correcto Michael Keaton. Ya había hecho el pastelazo ese de Cocoon, que no es más que una especie de E.T. sin la menor chispa. Y en esta película sobre el imperialismo norteamericano y su sentimiento de superioridad sobre los japos están todas las bases del cine de este tipo y de otros muchos. Un cine más basado en la ingenuidad y el bonachón espíritu norteamericano de salón nacido en los años ochenta, que en un verdadero creador.

Y sino miremos uno de sus encargos más desastrosos: Willow. Para Howard la Fantasy consiste en una acumulación de clichés y de infantilismos mononeuronales (es decir, pensar que los críos, y los adolescentes, y los adultos, somos idiotas…como piensan muchos que hacen Fantasy) embarullados sin la menor gracia, y con un sentido estético nulo, por no decir una resolución plástica digna de un cortometraje amateur. Que Lucas decidiese otorgar la silla de director de su plagio de Tolkien a Howard responde más a un amiguismo indisimulado, que a una elección profesional. Luego se sorprendieron de su fracaso en taquilla.
Pero vamos, ya convirtió la historia de una sirena (Splash) en un telefilme plomizo, y la historia de un desastre espacial (Apollo 13) en una oda al espíritu yanqui más rancio, y la historia de un secuestro interesante (Ransom) en un delirante culebrón imitador de thrillers que no se pueden imitar, y menos por un tipo sin talento como él. Pero lo consiguió, con Una mentira maravillosa, perdón, con Una mente maravillosa, dar el pego durante unos tres meses, gracias a una campaña de marketing, y alzarse con el Oscar en marzo, aunque los abucheos en el festival de Berlín casi dan al traste con la estrategia.
¿Por qué directores como este, que no hacen cine, siguen haciendo películas? Pues porque son deleznables realizadores de productos de consumo fácil, atemperados con maneras de gran espectáculo, incapaces de engañar a la gente que conoce el cine, pero que saturan al mercado con sus cintas prefabricadas, predigeridas, que engañan a no pocos aficionados al cine, adormeciéndoles los sentidos y ofreciendo mucho ruido y pocas nueces. Ahora amenaza con la adaptación de Ángeles y Demonios, y el hombre acaparará portadas, acaparará salas, verá su producto exhibido en todo el mundo, y oirá cómo su película es llamada cine. Y los que estamos ya hartos de tanto circo y tanta mentira, nos hartaremos un poquito más y nos refugiaremos con más fuerza en lo poco que hay que en verdad vale la pena.



yo soy un simple espectador de peliculas y realmente me la paso genial mirando sus peliculas.
entre gustos…
He visto la mayoría de las películas de Ron Howard y por accidente también su actuación. Cuando me refiero a accidente, tomenlo literalmente sin intenciones sarcásticas.
No es mi intencion hacer una defensa de este director, simplemente reconocer su buen hacer en diferentes realizaciones.
SPLASH es una buena comedia de los 80, al margen del carisma y talento de un delgadísimo Tom Hanks.
WILLOW es fantasia, cuantos realizadores presentes quisieran lograr un mínimo de fluidez a nivel narativo en sus pseudo-épicas presentes y con mejores recursos que en esa época.
COCOON es una película dentro de otra, el encuentro con los aliens solo es una excuza para contar otra cosa.
APOLLO 13 es el viejo cine americano, es puro cine clásico a las puertas del siglo XXI,una historia sin giros extraños contada sin altibajos.
Vuelvo a repetir, no voy a defender a Ron Howard, tampoco creo que le interese, pero en esta época de metainformación a la velocidad de la luz que conlleva metaopinión a la misma velocidad es bueno intentar ver los fotogramas grises entre los blancos y los negros, Ron Howard no es un autor y la palabra artesano nunca me gustó, ha tenido buenas películas y otras muy malas pero es un director de cine, sabe poner la cámara, tiene oficio y no deja de ser una consecuencia de su lugar de origen, yankilandia, en el peor y mejor sentido, no saber ver o aceptar que existen muchos circuitos, muchos tipos de cine, muchos tipos de directores y que ninguno es mejor que el otro, solo diferentes, es como ver cine con un ojo tapado.
Excelente la crítica.
Cuando dice que tiene padrinos en holliwood se refiere a que pertenece a una mafia gay? O se refiere a que yo, excelente crítico, con padrinos semejantes podría hacer un cine mucho mejor que este papanatas?… Yo estoy seguro de que sí podría.
Sucede que así es de cruel e injusta la vida, algunos nacieron en cuna de oro y la mayoría, teniendo mayor talento a veces, no.
Pero se sabe ya que el socialismo no funcionó. Y es cierto todo lo que dice sobre este niño bonito. Pero ¿qué más pedirle a norteamérica? ¿qué más pedirle al libre mercado si no se ha inventado nada mejor?
Gracias por hacerme pensar en este director y hacerme ver que sí es un prototipo malo, un ejemplo de lo que no debe ser.
Saludos.
De largo, uno de los directores más incomprensiblemente sobrevalorados de Hollywood (si no el que más). Muy de acuerdo con lo dicho.
Hacía mucho que no venía a trolear por aquí. Pero ya volví.
Creo que dentro del espectro del cine comercial, Ron Howard es un gran realizador. ¿Acaso la música pop no es música por definición? ¿Cómo el cine de Ron Howard no va a ser cine?
Prefieron mil veces las películas de Howard que mierdas totales “de arte” como Corre, Lola, Corre.
Sólo por trolear. Aunque es mi sincera opinión.
Corre Lola, corre es un peliculón.
R.Howard encarna lo peor de Hollywood, el hacer pelis como churros que sean exitos en taquilla.
Por eso mismo Splash no trascendio como comedia a pesar que tenia a un grande como Tom Hanks que le caia como anillo al dedo este tipo de peliculas,Cocoon ya ni me acuerdo de que iba y ni siquiera se me ocurre revisionarla,Willow siempre fue una tonteria que hubiera funcionado talvez mejor como dibujos animados y eso que cuando la vi apenas apenas era un mozalbete.Apollo 13 me gusto la ambientacion y fotografia nada mas (que desaprovecho de actores por dios!!)Ransom ,daba para mas y ahi si que me quede con la impresion de que con otro con mas talento en la silla de director la cosa iba para mas…Una Mente..si que me dejo malhumarado ,que tal perdida de tiempo si al final todo era alucinaciones…(hasta quiso “homenajear” al Shyamalan)…totalmente de acuerdo..