
En realidad, el título de esta entrada iba a ser: Nicole Kidman está acabada, pero es muy fácil darle caña a una actriz que ha tirado su carrera por el retrete, gozando de tantísimo talento, y tampoco es el tema del post. El tema del post es un demoledor artículo de la revista financiera Forbes que informa acerca de aquellas estrellas que están demasiado bien pagadas, como si nosotros no lo supiéramos ya, sobre todo para el dinero que consiguen en taquilla.
Generalmente, hablar del dinero que consigue un intérprete en relación con la taquilla de sus películas no es algo que me entre ganas de escribir, por ser algo tan demagógico y, en cierto modo, repugnante, pero da pie para comentar los estratosféricos sueldos de algunos profesionales que quizá alguna vez puedan dar el bombazo en taquilla, pero a los que no se les puede responsabilizar de las decisiones estúpidas de las grandes productoras de Hollywood. No es que sea inmoral todo ese tinglado, es que contextualiza a la perfección la locura en que se ha convertido el arte de finales del siglo XX y principios del XXI.
Es mucho más interesante comentar, y lo haremos en una entrada muy pronto, la forma absurda en que Nicole Kidman ha echado a perder su prestigio y su imagen, con decisiones tan desastrosas, aunque no deja de dar morbo temer lo que va a ocurrir con una de esas películas que huelen a fiasco absoluto en taquilla. Me refiero a Australia, por supuesto, del inútil Baz Luhrmann, protagonizada por Kidman. ¿Será el final de su carrera? Según Forbes, la taquilla de sus películas no justifica su sueldo de 15 millones de euros. Estamos de acuerdo…en que nada justifica esas millonadas, y en que podría usarlas para algo mejor que para destrozarse la cara.
Espero equivocarme con la carrera comercial de Australia, aunque, sinceramente, no pienso ir a verla.

