Al igual que algunos entrenadores o jugadores de fútbol (esa fuente de evasión, esa herramienta para reblandecer cerebros) que sólo hechan pestes de su equipo en periódicos extranjeros, a Javier Bardem no se le ha ocurrido otra cosa que poner a parir a sus detractores, eso sí, en el suplemento de moda de The New York Times. Cada cual puede hacer las declaraciones que le vengan en gana, eso es asunto suyo, pero finalmente se describe a sí mismo.
El hecho es que según las palabras de Bardem, no se siente muy querido en España. Es más, todos los que critican su trabajo y dicen que se ha vendido (me gustaría que citase en qué medio lo han escrito…¿o es que lo ha oído por la calle?) son unos estúpidos. Y punto. Según dice, una vez que ha ganado el Oscar, ha cambiado un poco, pero la gente que le rodea, y los medios y los aficionados han cambiado mucho más.
Eso me salva a mi de ser un estúpido, porque tanto antes, mucho antes, como después de ganar ese Oscar, siempre he dicho que Bardem es un actor altamente sobrevalorado, que ha tenido inteligencia en escoger (o en que le ofrecieran…) unos papeles interesantes e impactantes, pero que no es ese actorazo que muchos dicen. Es un actor con instinto y oficio, pero limitado, a menudo autocomplaciente y teatral (Mar adentro) y otras veces absolutamente forzado e inverosímil.
Ahora es una estrella, se ha dejado (o le han dejado…) una barbita muy cool, y en las fotos de T-Magazine aparenta diez años menos (maravillas del photo-shop). Todo le va bien…pero sigue siendo un actor sobrevalorado. Y no se entienden esos lloriqueos de que no se siente querido en España. Lo dice alguien que ha demostrado no ser estúpido…
Enlace: T-Magazine


El que esta quedando como un estúpido es él…