la imaginación desatada Cuando una película comienza, y lo primero que puedes leer es David Fincher y Spike Jonze presentan, es como encontrarse un sello de calidad certificada en cualquier otro producto. Que dos nombres de ese calibre respalden lo que vas a ver es ya decir mucho sin tener ni medio minuto de filmación. En esto caso se te advierte de la singularidad en términos artísticos de la propuesta, y eso es algo que sin duda obtienes al finalizar la misma.

En el Hollywood de los años 20, un especialista de secuencias de acción de cine mudo se encuentra hospitalizado tras una caída. Allí entablará una curiosa amistad con una niña llamada Alexandría, que está allí con un brazo escayolado, y con la que cerrará una promesa: el contarle la historia más maravillosa del mundo.

Esta es la segunda película del realizador indio Tarsem Singh, quien firma curiosamente sólo como Tarsem, tras realizar La celda (2000), una película altamente infravalorada en su bizarra y barroca belleza según la opinión del que suscribe, dilapidada sin contemplación por el sencillo pecado de tener a Jennifer López de protagonista, lo que viene a ser un detalle mínimo en comparación con la ristra de virtudes que ofrece.

no existen limites Singh en los años noventa destacó como uno de los mejores realizadores dentro del mundo del videoclip y los anuncios, de ahí también su relación profesional con Fincher o Jonze. Dentro del primer grupo destacamos el de Losing My Religion de R.E.M. En su producción de comerciales, ha trabajado para numerosas marcas de primera fila, desde Nike a Levi’s pasando por Smirnoff.

En cuanto a The Fall, que se basa en una película búlgara de principios de los 80 ( Yo Ho Ho de Zako Heskija), que el director comenta vio de joven en la India, en el marco de un festival, y que le cautivó por su estructura narrativa, cosa que al final es de lo poco que permanece en la de Singh. La historia de un cuento como el que nos plantea fue algo que le dio vueltas por la cabeza, y que estaba dispuesto a realiza incluso antes que La Celda, pero, cosas del destino, ese proyecto se le cruzó en el camino y decidió hacerlo antes.

The Fall es una extravagancia formal, un derroche de imaginación y medios, rodada en 23 países, con un despliegue artístico de primer orden y una pasión desmesurada. Singh, con sólo dos películas, es capaz de crear sellos característicos de su particular forma de rodar: esos parajes desérticos colonizados por instalaciones a lo Cristof, el brutal diseño de vestuario de Eiko Ishioka (oscar por el Drácula de Coppola), el cuidado en la paleta cromática de cada fotograma y un impresionante sentido de la épica visual.

eran unooo, dooos y treees, los famoosooos... Sí, visualmente roza el orgasmo en sus fragmentos de fantasía, aquellos en los que el especialista le cuenta la historia a la niña y ésta se la imagina, la elegancia con la que aborda los fragmentos de realidad no queda atrás. Pero es en ellos en los que el ritmo de la historia termina fallando, puesto que con tanta pasión en la magia, algo cojo se le queda lo demás

Los actores, una lista de solemnes desconocidos encabezados por Lee Pace, quién se ha hecho algo más conocido después de rodar esta cinta gracias a la serie Pushing Daisies, están fabulosos, no voy a incidir de nuevo en el festín visual que supone su despliegue técnico y las maravillas que hace Singh con la cámara.

Sí, quizás con media hora menos el resulto global hubiera tenido más empaque y la historia no se hubiera diluido tanto, pero después de 7 años sin nada nuevo de este director, yo aún me he quedado con ganas de más.

PUNTUACIÓN: 8.5 / 10

LO MEJOR: El torrente visual que ofrece Tarsem.

LO PEOR: la historia del fragmento de realidad queda perjudicada por su hermana irreal. Menos metraje quizás hubiera ayudado.

EL MOMENTO: El viaje místico por todo el globo.