me iba a quedar yo grabando, si, no te jode

Un grupo de estudiantes universitarios se encuentra en el bosque rodando una película cutre de miedo cuando escuchan por la radio una extraña y alarmante noticia sobre muertos que regresan a la vida hambrientos de carne humana. El mundo cambia drástica y rápidamente, y grabando cámara al hombro todo lo que sucede a modo de diario, a través de sus ojos, somos testigos de su viaje por este nuevo mundo de terror.

El mítico director de cine de terror George A. Romero, que revolucionó en los 60 el género con su Noche de los Muertos Vivientes, regresa por quinta vez a su microuniverso de comedores de carne humana.

Esta vez lo hace desde la inmediatez que da una cámara subjetiva, de verlo todo a través de lo que ruedan los protagonistas en primera persona, a través de sus ojos. Pero, huyendo de lo que en principio podían ser comparaciones odiosas con la excelente [·Rec] de Balagueró & Plaza, ésta Diary de Romero aumenta mucho más su amplitud de miras (no se me malinterprete: Rec me parece que da lo que promete, una descarga de adrenalina que Romero no consigue). Los personajes realizan un viaje, no sólo físico desde su universidad vacía hacia un destino incierto en la América profunda, sino un viaje personal, empujados por las circunstancias extremas de vida o muerte. Y es a través de sus cámaras que asistimos a sus reacciones, decisiones y reflexiones sobre la condición humana.

Todas las películas de zombis de Romero tienen una lectura socio-política: la paranoia nuclear de los 60, el ambiente de crispación racial y consumismo de los 70, la violencia y militarismo extremo de los 80, el aislamiento clasista e individual de principios del siglo XXI, son, respectiva y cronológicamente, las analogías con La Noche, El Amanecer, El Día y La Tierra de los Muertos Vivientes. Ésta no se queda atrás. Las comunicaciones globales, los efectos blog y video-blog, el que todo el mundo tenga acceso a una videocámara, el que todos tengamos voz por pequeña que ésta sea, queda reflejada con maestría por Romero.

es como El Diario de Patricia, pero mucho mejor, hombre

Los zombis quedan así, y como dice el propio director y guionista, como un elemento de revolución que el hombre es incapaz de controlar, ante el que se tiene que adaptar, una marea humana inabarcable.

Y que cuando hay que matar zombis, se matan, y el gore es cojonudo, y tiene momentazos de humor como no se había visto en ninguna de las películas anteriores. Avanzo: hay el personaje de un Amish que es absolutamente impagable.

La nueva propuesta de Romero, más joven en su actitud tanto personal como profesional con el paso de los años, encandila a público y divide a crítica. ¿Quizás el peso de la forma, tan popular de un tiempo a esta parte, distraiga a los entendidos frente al fondo? Lo que no entra en el territorio de la duda es que al veterano realizador le sienta muy bien la producción independiente lejos de Hollywood.

Con una segunda parte a la vuelta de la esquina, es interesante acercarse, no sólo a este último capítulo, sino al conjunto de la saga para poder apreciar cómo el género fantástico, casquería aparte, es capaz de generar diálogo sobre la condición humana en base a parámetros alejados de la cruda realidad.

Y reafirmarnos en que nos quedamos mejor con lo crudo del gore.

PUNTUACIÓN: 7.75 / 10

LO MEJOR: el cariño con el Romero trata a todos, estén vivos o muertos.

LO PEOR: que el genio de Romero deba circunscribirse casi exclusivamente al género zombie..

EL MOMENTO: tiene muchos, unos cuantos de ellos a manos de Amish, que está como una chota, pero me quedaré con el poso reflexivo que deja el final.