quien ha desafinado, a ver, quien a sido Si una película, digamos de resultado irregular, cuente con una gran banda sonora, a mi parecer, le hace ganar unos enteros considerables. Igual no me fascina, pero la música es un elemento muy importante a la hora de sumergirte en un universo ajeno. La música… o la falta de ella, que también cuenta.

Una mala elección puede matar la película, como en el caso de ese aborto sonoro que es la b.s.o. de El embrujo de Shangai, de Fernando Trueba, pobrecillo que mal ojo (juas) con el compositor, porque cada nota me expulsaba a patadas de las imágenes; o una buena elección puede sencillamente clavársete a fuego en la cabeza, como, sin ir más lejos, el último Oscar a b.s.o., mi adorado Dario Marianelli con la fascinante Atonement.

El proceso de composición y grabación es algo que no suele verse con demasiada frecuencia, y resulta un proceso cuasi mágico en el que el alma de la película se confecciona. El compositor realiza un trabajo sacrificado y solitario, muy notable en la película pero muy en la sombra en el conjunto de la producción. Como buena costumbre, en las ediciones de dvd de las películas de Shyamalan, por poner un ejemplo, podemos disfrutar de las sesiones de grabación de ese genio que es James Newton-Howard. En las de Spielberg suele pasar con las sesiones de Williams. En general, los grandes colaboradores son muy visibles, pero siempre es agradable echar un vistazo a los que pasan más desapercibidos.

Gracias a la web Scoring Sessions podemos disfrutar de 4 videos sobre sesiones de grabación de compositores, quizás no de primera fila, pero que han proporcionado y proporcionarán, esperemos, agradables minutos musicales.

Blake Neely, quien tiene quizás relevancia como orquestador ajeno que como compositor propio, da notas muy patrióticas estilo americano, al corto The Work to come: A Tribute to Senator Edward Kennedy for the DNC.

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Paul Haslinger, especializado en cintas de acción y thrillers, compone frenéticas melodías que mezclan sonidos metálicos con violines, para Death Race, el remake de Paul W. S. Anderson del clásico de Roger Corman.

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Deborah Lurie, quien forma como orquestadora un equipo magnífico con el gran Christopher Young, hace una breve composición incidental para la comedia Spring Breakdown, que sale directamente a video. Es absolutamente irrelevante, pero ella está tan contenta que da gusto, leches.

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Y por último, del más desconocido del grupo, tenemos la mejor pieza. Los exhultantes títulos de crédito del juego de la PS3 Afrika, de mano de Wataru Hokoyama. Una impresionante composición épica, con claros toques John Williams en el uso de la masa orquestral. La joya de la corona.

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Vía: Scoring Sessions