Hay días que ni los directores veteranos, y previamente premiados, ni las nuevas promesas, consiguen convencer a la crítica en la sección oficial a concurso de un festival. Tal cosa ha pasado hoy en la Mostra con autores del renombre de Takeshi Kitano o Abbas Kiarostami, y con directores que empiezan a despuntar como Christian Petzold. Tampoco han recibido abucheos, pero no han convencido.

Kitano, que parece repentinamente avejentado, presentaba una nueva entrega de su llamada trilogía ‘sobre el arte y el espectáculo’, que se cierra ya después después de Takeshi’s y Gloria al realizador con Aquiles y la tortuga, la historia de un artista maldito. La película ha dejado más bien indiferente a la crítica, y parece que Kitano no podrá repetir pasados éxitos en la Mostra, aunque nunca se sabe.

Christian Petzold, que el año pasado estuvo presente en Berlín con su Yella, y que dejó allí muy buen sabor de boca tras hacerle ganar un premio a su actriz, no ha tenido mejor suerte, y su Jerichow ha pasado con más pena que gloria por su sesión para prensa. Se trata de un melodrama centrado en un trío amoroso compuesto por un soldado recién llegado de Afganistán y un matrimonio turco dedicado a los negocios. Poco que destacar, al parecer.

Fuera de concurso, Abbas Kiarostami ha presentado un extraño experimento, Shirin, que no ha gustado nada, y el casi centenario Manoel de Oliveira se ha dejado caer con su corto Do Visìvel ao Invisìvel. Ambos han conocido mejores momentos.

Hasta mañana