
Calibrar el talento y los logros de Lucas (que ahora estrena The Clone Wars, un fracaso en taquilla que no pienso perderme), son una empresa nada fácil, excepto para los que son incapaces de perdonarle su éxito. Lean, lean:
Aunque ‘La amenaza fantasma’ se comenzó a rodar en 1997 y dicho rodaje sólo duró 65 días, realmente su gestación comenzó a finales de 1994. En esos días, George Lucas, alma mater de todo este montaje, decidió que la tecnología estaba ya lo suficientemente desarrollada como para poder llevar a la pantalla los extraños mundos y personajes que él había imaginado para la cuarta entrega de esta historia que comenzó hace mucho tiempo en una galaxia lejana, muy lejana.
Puso en marcha un equipo formado por 250 informáticos que durante 2 años dieron forma a este universo digital. Para las casi 2.000 tomas que comprende la película, de las cuales el 95 % han sido realizadas digitalmente, se crearon 65 decorados, 140 monstruos, más de 1.200 trajes diferentes y tres mundos virtuales. Durante el rodaje los actores de carne y hueso conviven con otros que no han sido creados, y la mayoría de los escenarios donde se desarrolla la acción no son más que inmensos decorados azules hasta que en la fase de posproducción los ordenadores les dan forma. Antes que comenzara el rodaje ya se había realizado digitalmente el story board en baja resolución. Durante toda la grabación y diariamente, se enviaban al centro de producción digital mediante líneas RDSI (líneas telefónicas más rápidas que las convencionales) las tomas realizadas para allí retocarlas, reenviarlas de nuevo y recibir el visto bueno. También se crearon aplicaciones informáticas para resolver problemas que de otro modo habría sido imposible solucionar, por costo y tiempo de realización. Por ejemplo, para crear público que abarrotase el estadio durante la carrera de Pods (esas cuádrigas un tanto particulares) se desarrolló un software específico con el que se modelan seres y ellos tienen libertad de movimiento por sí mismos: evitan chocar entre ellos, se mueven en diferentes direcciones e incluso pueden decidir irse a casa si el espectáculo no les convence. Así mismo se tuvo que crear un algoritmo para el movimiento de las orejas de Jar Jar (el simpático acompañante de los protagonistas) para no estar definiendo esa animación manuelamente. Al mover la cabeza sus orejas describen el movimiento correspondiente automáticamente. También se creó otro programa para crear los pliegues necesarios en la ropa de Jar Jar cuando este anda. Por último, una curiosidad. Sólo existe una secuencia en toda la película que no ha sido retocada digitalmente, ¿adivinan cuál es?

Chiqui de la Fuente
El País, sección ‘El Espectador’, 15 de agosto de 1999
Fuente: La escenografía en el cine (El arte de la apariencia), de Félix Murcia


Son las letras STAR WARS del inicio verdad?
CUANDO CORTAN A DARTH MAUL EN DOS?
JAJAJ
ESTA PELICULA ME HIZO SOÑAR DE NUEVO
RECUERDO COMO COMIENZA TODO
I HAVE A BAD FEELING ABOUT THIS….
Me parace sombroso el trahajo meticuloso del señor Lucas, leyendo esto me convenzo cada vez mas de que los actores que trabajan en peliculas Sci-Fi tienen que ganar Oscars a la actuación, por que intercactuan con fondos azules o verdes e imaginarse que hablan o interactuan con personajes que en realidad no existen. Me imagino que es mucha la concentración y la capacidad istrionica que tiene que tener un actor para poder hacer creible su actuacón frente a lo espectadores.