acojonante Se ha hablado, en esta misma web, como en todo rincón del mundo cibernético, hasta la saciedad de The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008). Los bombardeos mediáticos por parte de la productora, la Warner, han sido constantes y sabiamente programados en el tiempo. La campaña de marketing ha sido diseñada al milímetro, y han sabido igualmente aprovechar los reveses que ha ido poniendo el destino, como la muerte de uno de los actores protagonistas, como cartas a su favor.

Pueden encontrar críticas de la cinta en muchos sitios, pero hoy, y aquí, van a tener la mía. Porque anoche, al fin, pude asistir a una sala cinematográfica para comprobar, en primera persona, cuánto de lo que se dice es cierto. Si realmente este Batman es todo lo que se dice de él.

Bueno, y vaya si es verdad. Es todo eso y más. El segundo largo del hombre murciélago a cargo de Nolan es un festín, en todos los aspectos y en todo momento. Es tan intensa, es tan grande y es tan redonda que uno llega el momento en que cree que no puede abarcarlo todo.

alucinante Christopher Nolan parte de una base justa y necesaria: el guión. Él entiende el personaje, y lo desgrana de forma minuciosa. Batman Begins era una reflexión sobre el miedo, sobre cómo es el origen de la necesidad de justicia, como la provee y se autojustifica. Ése es el origen de Batman, es lo que después usa y finalmente es lo que provoca, teniendo en todo momento que luchar con ello, sin estar plenamente de su lado, como fuerza psicológica humana incontrolable.

Es un movimiento inteligente por parte del director, puesto que analizando lo que hace de Bruce Wayne un implacable vengador no deja de ser consciente del absurdo que supone que éste mismo personaje se disfrace de murciélago, con sus dos cuernitos incluídos. Nolan asume el absurdo humanamente, y así lo fusiona naturalmente con la trama.

Una vez admitido que Batman es miedo, hay que analizar qué más es la figura del murciélago. ¿Qué es? Batman es control. Batman es Gotham, y como tal figura soberana, debe tener poder de actuación sobre lo que sucede en sus dominios. ¿Cómo poner en crisis dicho aspecto y aprovechar para hablar sober ello? Introduciendo un elemento antagónico. Frente al control, el caos. Frente a un agente del orden, uno de la anarquía. Es el momento del Joker.

la leche en adobo Si Burton se centraba más en la figura en sí y sus orígenes, a Nolan esto no le interesa. El Joker es así, es un perro persiguiendo coches, sin interés ninguno en alcanzarlos. De dónde viene o a donde va es lo de menos, sería justificarlo y eso a su vez sería darle algún tipo de control al personaje. Joker es una fuerza demoledora, dinámica y carismática que revoluciona la película desde que aparece, que se come la pantalla y eclipsa a quién comparta cuadro con él. Es el rey de la trama. Pero no la joya de la corona.

¿Qué es Batman? Sí, es control. Pero aparte es justicia, pura, sencilla y directa. Y al igual que la justicia puede hacerte un héroe, la justicia puede hacerte un villano. Y ahí es donde entra Harvey Dent, Dos Caras. La suya es la tragedia de la pieza, el suyo el viaje a los infiernos. Porque Harvey es puro, sus intenciones son compartidas tanto por Wayne como por Batman, pero su camino está destinado al otro extremo del espectro. Nosotros empatizamos con Dent, sufrimos su dolor, compartimos su pena y nos horrorizamos por su sufrimiento, porque no se lo merece. Su pérdida es la nuestra, porque supone perder la esperanza.

El héroe, Batman, que no es un héroe, ergo esto no es una película de superhéroes, es por definición la suma de sí mismo, el escenario y sus antagónicos. Y esto en El Caballero Oscuro funciona como un mecanismo de precisión suizo. La progresión dramática es virtualmente perfecta. La película es muchas cosas, pero creo que sobretodo, ésta es una de personajes.

toma del frasco, carrasco El comisario Gordon es noble y sufrido más allá de donde se vió en Begins, Alfred es el baremo moral que equilibra a Batman, soltando verdades como puños casa vez que habla no importa lo duras que sean, iluminando el camino del enmascarado cuando éste se pierde, Lucius Fox es la integridad y el apoyo logístico, esa sonrisa que no le juzga pero no teme estar frontalmente en desacuerdo… incluso la chica, mero florero de la primera entrega, tiene más peso en la trama, siendo su devenir fundamental en el esquema general de las cosas.

Se ha dicho y sin ánimo de repetirme más lo diré, El Caballero Oscuro es una película de acción, un thriller policíaco y otro mafioso, un análisis sobre el bien y el mal, una tragedia griega moderna, otro análisis sobre la locura y la cordura, otro sobre el deber y el poder… Es todo eso y más, y funciona de maravilla, sin tregua ni respiro y con solución de continuidad perfecta y en todo momento.

Dicho esto, todos los demás aspectos, puesto un cuantioso fajo de billetes encima de la mesa para financiar el cotarro, no pueden fallar. Cada uno intenta superar al otro. La dirección es medida, espectacular, mínima y apasionada según el tramo, pero excelsa siempre. El montaje no tiene nada que envidiarle al de Bourne, uno de los más acojonantes de la última década. La fotografía es fría, clara y épica, y Pfister debe tener un Oscar pronto, porque es un crimen lo contrario. Los actores juegan a superarse entre ellos: Bale ES Batman, Ledger ES el Joker, Eckhart ES Harvey Dent, Oldman ES Gordon… no tienen que esforzarse y tú como espectador tampoco.

Sí, El Caballero Oscuro es la película del verano. ¿Del año? Quedan 5 meses y habrá que ver, pero la competencia es implacable.

¿No la has visto? Que fallo, madre mía, que fallo….

PUNTUACIÓN: 9.5 / 10

LO MEJOR: El guión sobreviviría a una bomba atómica intacto.

LO PEOR: Que alguien la confunda con una película de superhéroes porque Batman sea uno de los protagonistas de la función.

EL MOMENTO: Cuando sales del cine y dices joder, es tan grande que necesito verla de nuevo.