poster de la proxima convencion nacional de dentistas

Hace 2000 años, el temido emperador Han conquistó y dominó todo aquello que se le puso por delante. Todo menos el corazón de la bruja Zi Juan, que en última instancia ante la maldad sin freno del tirano Dragón, lanza un temible maleficio sobre éste y su ejército, condenándolos por toda la eternidad, o, como termina pasando, hasta el siglo XX, cuando es despertado con un ansia de conquista y poder aún mayores.

El prestigioso crítico Roger Ebert decía a colación de esta película que todo aquel que comprase una entrada para ver La Momia: la tumba del emperador Dragón iba a obtener exactamente lo que prometía el título: una momia, una tumba, un emperador y un dragón. Ebert continuaba ensalzando esta cinta como la mejor de la saga, pero ahí me temo que no coincidimos y me paso al carro de otro crítico, Jordi Costa, que muy acertadamente apunta que una película capaz de desaprovechar la friolera de cuatro yetis en una de sus escenas de impacto no trae nada bueno.

La Momia, de Stephen Sommers, que tiene dos ojos izquierdos cuando se acerca a un objetivo, en cambio era una cinta muy divertida. Era el hijo bastardo de Indiana Jones, hasta el punto que la última cinta de éste es un símil de La Momia en muchos sentidos, pero con el gran punto a su favor de no tomarse en serio a sí misma con relativa frecuencia. Todos los elementos estaban ahí: la maldición, la chica que despierta por equivocación a la bestia, las plagas, las ruinas, los tesoros, el socarrón héroe, el torpe bufón, el villano tristemente dramático… pero nada pasado de rosca ni sobresaturado. Era una película fresca, ligera, tontorrona pero graciosamente tonta.

esto en verdad es una foto del camino al Rocio de este año

Su secuela fue un despropósito, sin argumento ni descanso, en una espiral que se saldó con el villano de final de película, o de fase si me apuran, peor manufacturado del cine comercial de alto presupuesto reciente. Yo, en mi casa, con mi 3D Studio, me curro un Rey Escorpión 500 veces mejor. Lo juro.

La Momia 3 es una cinta con una lista de problemas formales bastante considerable, tanto que enumerarlos por orden de importancia, o gravedad, se antoja complicado. Esencialmente, el guión firmado a panchas por Alfred Gough y Miles Millar, responsables de la serie Smallville, es un libreto sin gracia, con un origen perfilado por los antecedentes no sólo de la saga sino del género, y con un final estirado, manido y soso. Soso como chupar un candado. Los personajes son prototipos (el villano, un Jet Li con menos carisma que un polo de limón) cuando no absurdamente desarrollados (el de Yeoh o el de Bello, ejemplos de mujer florero), los referentes ni se apropian ni se esconden, se enseñan como banderas (hay un tufillo permanente en un tramo de la película a La última Cruzada que podían haberlo digerido un poco más, la verdad), y la trama deambula a golpe de efectos especiales. En base a ésto, es complicado construir algo digno, y no se consigue finalmente.

la cuarta la dirijo yo, ¿hace o no hace?

La dirección de Rob Cohen, supuestamente experto en cine de acción, se mueve entre picos, es decir, pasa de escenas muy movidas y excesivamente alargadas en metraje a otras sobresaturadas de azúcar familiar sin solución de continuidad aparente. Y este atropellamiento es lo que finalmente termina matando la poca vida que pudiera tener la aventura, al resultar bastante rídicula, ramplona, muy intrascendente y nada excusada. Por no mencionar las sobradas que mete Cohen en el montaje de las escenas finales de lucha. Unos ralentizados de todo a cien que harían las delicias del mismo Uwe!

En resumen, una cinta de aventuras con poquísimo gancho, con actuaciones casi paródicas, efectos sin justificación ni un terminado muy digno en la mayoría de los casos y que si da lo que promete, es que a ti te prometió mucho menos que a mi. Y fui a la sala con los deberes hechos, que conste.

PUNTUACIÓN: 4 / 10

LO MEJOR: La dirección artística. Se nota dónde hay dinero.

LO PEOR: El guión. Son muchos retales muy mal juntados para justificar que un emperador momia pase de estatua a dragón de 3 cabezas pasando por bicho-cornudo-peludo-que-trota. Todo MOLA, pero nadie se ha preocupado en darle sentido.

EL MOMENTO: ¿El prólogo?