“Uno lee disecciones mecánicas, apresuradas e interesadas de las películas de otros, si no con regocijo, sí con cierta ecuanimidad digna de encomio; acercarse tanto al fuego sin embargo, induce a uno a recurrir a lo filosófico. “¿Quiénes son esos canallas? - se pregunta -. ¿Y quién ha muerto y los ha dejado en el cargo de jefes?” Esto, en los que han acumulado ira suficiente, genera fantasías, no de crímenes descarados, pero sí de un revers de satire.

Porque los críticos son una plaga.

Como hormigas en un picnic, sin embargo, los críticos no se marchan, y como yo (en tanto guionista y director) no pienso marcharme, he tenido que aprender a lidiar con ellos. El único método eficaz que he encontrado, por desgracia, es no hacerles caso.

Cualquier artista mínimamente válido es sin duda su crítico más severo, y, si un crítico pasara por alto a posta y con elegancia un fallo artístico, habría más probabilidades de que ese fallo se corrigiese así que con un comentario insidioso.

¿Existe el buen crítico? Sí, creo que mi obra se ha beneficiado a lo largo de los años de uno o dos.

Pero en general no me gustan los críticos y me gusta aún menos mi incapacidad personal para estar en paz con el fenómeno. Podría hablar de los beneficios que he obtenido de ciertos críticos y dar sus nombres, pero ¿sería posible dar sus nombres sin el deseo de que quizá me leyeran, y yo pudiera de este modo no solo predisponerlos en mi favor, sino también haberlo deseado? Es un intríngulis filosófico, desde luego.”

Bambi contra Godzilla (ed. Alba)

Lo que son las cosas. Porque hay gente muy inteligente por el mundo, no mucha desde luego, pero la hay. Y si existe en la industria del cine norteamericano, una de ellas es David Mamet. Y si existe un libro de cine inteligente y lúcido es Bambi contra Godzilla, escrito por él. Pero claro, hasta los muy inteligentes tienen sus debilidades.

La carrera de Mamet no me parece especialmente gloriosa, si bien detrás de ella se advierte a un hombre de gran cultura y talento. Es lo que hay. Genios hay, pero no todos cuajan. Si bien creo que su carrera teatral es mucho más digna de mención. Pero no es tan buen director como guionista. Ahora bien, el párrafo penúltimo deja mucho que desear.

Lo diremos mil veces en EXTRACINE: un buen crítico no lo es en la medida en que apoye lo que te gusta o a ti mismo, sino en su coherencia, preparación, dedicación y buena prosa.

De la misma manera que Mamet habla sobre los que hablan de otros, nosotros también, desde aquí, nos creemos ahora libres para hablar de los que hablan sobre los que hablan. No se sabe por qué existe la crítica, pero si está ahí, por algo será. Es interesante pensar por qué es necesaria, si lo es. Ahora bien, decir que sólo son buenos los que apoyan la propia carrera…deslegitima un discurso entero. Y es que el resentimiento es muy malo.