El género documental ha sufrido un auge en su reconocimiento popular de un tiempo a esta parte. Quizá sea cosa de los inversores privados que sostienen las propuestas de nuevas visiones sobre el medio, quizás sea efecto colateral del tsunami Michael Moore y sus polémicas/populistas propuestas que hacen mirar de nuevo al documental con otros ojos…
Sea como fuere, siempre me acerco con respeto a este tipo de cine. Hay que ser terriblemente habilidoso para no resultar pedante, maniqueo o aburrido por sosez. Y la sinceridad tiene que ser la regla de oro al rodar. Los documentales los carga el diablo. Por eso es un género que considero activo: tienes que participar de la propuesta para que ésta sea un ente cinematográficamente vivo.
Alex Gibney, director y guionista de la cinta que nos ocupa, estuvo nominado al Oscar en la categoría de mejor largo documental en 2005 por Enron, los tipos que estafaron a America, y tiene pendiente de estreno este 2008 un documental sobre la figura del periodista Hunter S. Thompson, Gonzo. Pero, en principio, y hasta la fecha, tiene ya un Oscar en su haber con esta cinta que nos ocupa.
En este viaje al lado oscuro hacemos un recorrido por los métodos de tortura empleados por los soldados estadounidenses en Afganistán, Irak y Guantánamo, usando en principio como hilo conductor el triste caso de Dilawar un taxista afgano que a finales de 2002 transportaba a 3 pasajeros a la región de Khost cuando fue detenido por el ejercito de los EE. UU. y tras 5 días moría a causa de las heridas recibidas.
A través de los soldados acusados de perpetrar la tortura, de políticos, analistas y periodistas, contemplamos el tejido humano en el que se justifican esas acciones, los vericuetos legales de la administración Bush para eludir la Convención de Ginebra y legitimar sus decisiones, y el vacío moral que deja la guerra tras de sí.
Una cinta dura y comprometida, áspera y sin concesiones (hay imágenes que pueden dañar la sensibilidad de algún espectador despistado), auténtico cine de terror, construido en base a una exposición clara y ordenada de los hechos, que no baja el ritmo ni la guardia, y que da pie a renovar la discusión de temas que no deberían de dejar de estar nunca sobre la mesa.
Como epílogo, os dejo con el corto de Alfonso Cuarón basado en el libro de Naomi Klein The Shock Doctrine, 6 minutos demoledores, terribles, sobrecogedores:
PUNTUACIÓN: 7.5 / 10
LO MEJOR: Su desconsolada mirada sobre el absurdo humano.
LO PEOR: Que en España no pasara por salas cinematográficas, solo habiéndose podido ver en una emisión de un canal por satélite a finales de 2007. Por lo menos a la fecha de escritura de esta crítica.
EL MOMENTO: Desde las fotos reales de las torturas a las declaraciones demagógicas de Bush. Ah, y que el cartel fuese censurado en Estados Unidos por considerar ofensiva la imagen de dos soldados escoltando a un prisionero con libertad coartada. Flipaaaaa.
