Qué pena me dan los seguidores de uno de los directores más mediocres y sobrevalorados de la historia. Bueno, me daría pena si las razones que han alegado para no comenzar el rodaje (la semana que viene) de Nottingham no fueran las que dan, que provocan risa. Dicen que no van a empezar, quizá hasta la primavera que viene (por mí como si no empiezan nunca), porque las hojas de Sherwood no están verdes, o lo suficientemente verdes en esta época del año.

Es decir, que en plena época en que con una herramienta informática que a muchos asombraría, y bien barata, se puede cambiar el color de un vestido sin que se note nada y durante toda la película, o el color del elemento que le dé la gana al director (véase Amelie, donde hacen virguerías), no puede el supuesto genio de la fotografía rodar en un bosque con colores pardos. Me están tomando el pelo, vaya.

En segundo lugar alegan que “la versión actual del guión no está en el punto de realización que la producción necesita para dar cuenta del valor completo de la historia”. En resumidas cuentas, aseguran que el guión que han firmado, y al que han dado el visto bueno, ahora, ¡ahora!…no es tan bueno. Pero la razón principal viene después: la temida huelga de los actores.

Uno, que es bastante cabronazo, siempre piensa en lo peor: que se han echado todos para atrás porque habrán hecho algún estudio de marketing que les habrá demostrado que hacer malo a Robin Hood y bueno al sheriff de Nottingham (¡jo, un genio el Ridley!) es un disparate bastante arriesgado, y que no está el horno para bollos. O, quién sabe, igual la productora ha cambiado de jefe y en el último momento han paralizado todo. Incluso, puestos a soñar, el antes buen actor Crowe ha entendido que Scott siempre fue un bluff total, se han peleado y todo al garete.

Después de aquellas geniales palabras de Scott, que ya publicamos aquí, en las que el siempre humilde Scott se burlaba de todo el mundo (como suele ser habitual en él) afirmando que las demás películas de Robin Hood eran una basura comparadas con lo que iba a ser la suya, ya nada me sorprende con este proyecto.

Vía: El País