Si el género de la comedia es complicado, si es difícil recorrer los caminos del drama sin caer en el maniqueísmo, lo que vendría a ser la amalgama de ambos géneros, comedrama o dramedia, llámelo usted como mejor prefiera, es ya de una complicación formal considerable. Y precisamente, ‘Escondidos en Brujas’ es un ejemplo de cómo trabajar en esos arduos límites notablemente.
Ken (Brendan Gleeson) y Ray (Colin Farell) son dos mafiosos, más bien de medio pelo, que tras un golpe bastante chapucero, son mandados por su jefe Harry (Ralph Fiennes) a Brujas, lejos del revuelo que han causado en Londres, a la espera de nuevas órdenes. Allí, estos dos hombres de personalidades claramente contrapuestas, se conocen más profundamente mientras se acostumbran a las costumbres locales. Claro, hasta que llama Harry.
El director Martin McDonagh se estrena en el largo después de cosechar un Oscar a mejor corto de ficción con su aclamado ‘Six Shooter’, una de esas pequeñas joyas que hay que conseguir por métodos poco recomendados por Ramoncín. A la hora de enfrentarse a esta producción, de la que él mismo es el habilidoso guionista, recurre al protagonista de su corto, Glesson, un actor tremendo en cada aportación que hace, a un Farell que hace del uso cómico de sus expresiones la gran baza de su actuación, y un Fiennes pasadísimo de rosca (propongo contar cuantas veces dice “fuck” por minuto, creo que hay record aquí).
La cinta tiene una factura íntegramente de drama. Desde la sobria fotografía, la austera puesta en escena, la música compuesta por Carter Burwell, habitual compositor de Joel y Ethan Coen y especializado, ergo, en mínimas miserias humanas… Todo, menos el tráiler, parecía indicar que nos íbamos a encontrar con otra cosa. Porque cuando ves ‘Escondidos en Brujas’ no tienes más remedio que reírte sonoramente. Porque los personajes son tan terriblemente humanos, tan esperpénticamente maniáticos, burros e imperfectos, que los diálogos aprovechan cada oportunidad que se presenta para sacarles punta.
No sólo la cinta está basada en un libreto escrito con mano de hierro, que no sólo se caracteriza por diálogos agudos, sino por una planificación impecable del devenir de los hechos, sino que a la hora de rodarla, el pulso de McDonagh no disminuye. Las conversaciones son dinámicas, el drama no aplasta la comedia ni viceversa y las escenas de acción sirven al sentido general de la historia.
Brujas, que genialmente se especifica en el póster americano está en Bélgica, aunque nosotros necesitemos saber en el título que lo que hace es esconderles, es el lugar idóneo para reírse con las desgracias de estos dos pobres diablos, para acompañarles en sus pequeños dolores y melancolías, y para sorprendernos con ellos en lo raro y cachondamente patético que puede ser el mundo.
PUNTUACIÓN: 7.5 / 10
LO MEJOR: Los diálogos, afiladísimos.
LO PEOR: Detalles menores altamente perdonables, de principiante.
EL MOMENTO: Casi todos los del enano, bueno, la persona bajita.

Película interesante, pero demasiado desbarrada