Que se quiten Saw, Hostel y cualquier psicópata asesino con máscara, el verdadero terror se encuentra en la propia taquilla de los cines. Un reciente estudio nos ha hecho saber que los espectadores de cines madrileños son unos privilegiados si los comparamos con los londinenses. Casi 20 euros cuesta la entrada en la ciudad del Big Ben por los 7 euros de la capital española. La pregunta que me asalta es: ¿Quién está matando realmente al cine?