
La pelÃcula española de los 90
Quizá los logros, los triunfos de la imaginación brillen más en un océano gris o directamente negro como boca de lobo. Tal era la situación en los años 90 en España cuando se estrenaron dos pelÃculas: la maravillosa El dÃa de la bestia y la inolvidable Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Feliz conjunción de dos tÃtulos memorables que contradecÃan con su sola presencia la anodina condición perpetua del cine español, con un cine de género barroco y desacomplejado en el primer caso, y con un melodrama sórdido y de gran nobleza en el segundo.
Pero quizá los logros brillen más cuando tienen competencia, y es que tiene mucho mérito eclipsar en fuerza expresiva a la audacia visual del mejor de la Iglesia que en el mundo ha habido. Nadie hablará… consigue eso y mucho más: mezclar Scorsese, con Peckimpah, con Coppola y con Dreyer. Ahà queda eso. Y lo hace fácil, sin el menor énfasis, con una gran humildad tras la cámara, sin marcar las cartas y con una convicción asombrosa. DÃaz-Yanes (antes del desastre de Alatriste) pasa de guionista a director y más que sólido, se mostró procaz maestro del oficio de narrar en imágenes.
Pocas pelÃculas muestran a tan expertos intérpretes en la plenitud de su oficio, y permiten a estos artistas, después de darles alas con un guión espléndido, sin concesiones y muy sólido, lucirse con confianza, pues el director elude aquà cualquier tipo de divismo y se entrega con pasión a los rostros irrepetibles de Victoria Abril (que mezcla su atractivo innegable con una madurez y un dominio de la técnica envidiables), Federico Luppi (en perfecto estado de forma, casi desconocido como asesino en busca de redención) y Pilar Bardem (en el que con seguridad es el mejor papel de toda su carrera).
Este trÃo de actores, y el ramillete de secundarios que les acompaña, eleva este relato de complejas y atormentadas y solitarias mujeres al limbo de lo más noble y emocionante que se ha hecho en este triste paÃs de cine en mucho tiempo.
El gran reto, y la gran virtud, de esta notable pelÃcula es que mezcla el género de cine negro con un acercamiento al cine social y comprometido, y sin perder en la operación fuerza por ninguno de sus recovecos de doloroso, Ãntimo y sincero retrato de una pareja (suegra y nuera) de personajes maltratados por la vida pero dueñas de una poderosa dignidad y de una gran fuerza mental para salir adelante y no cejar en su empeño de seguir vivas.
Pero por supuesto también tenemos la búsqueda improductiva de un gángster que tiene problemas con Dios y que hace un viaje de Mexico a España, pero que efectúa un viaje espiritual mucho más grande al interior de la desesperación y la humildad más absoluta, mientras intenta encontrar a la prostituta que le ha cambiado la vida, y nadie sabe qué hará cuando la encuentre.
Esta pelÃcula nos habla del machismo incurable de la sociedad española, de la soledad de las mujeres fuertes e inteligentes, de la fragilidad del amor, de la precariedad laboral, del infierno de los alcohólicos, del infierno de cuidar a un discapacitado, de la vejez, de la liberación de la muerte, de la fé loca y sin esperanza, del humor de Dios, del horror de la violencia por la violencia, de la duro que es levantarte por las mañanas a trabajar o a buscar trabajo…y de muchas cosas más.
¿Qué pelÃcula española estrenada los últimos 36 meses habla de eso y con esta fuerza narrativa? Sólo la secuencia (con un gran montaje) del intento de acceso frustrado al piso inferior vale más que el 99 % de todo lo estrenado por un director español en demasiado tiempo.

