En la reciente publicación del 10 top 10 del AFI, eché a faltar una lista de las 10 mejores películas bélicas de todos los tiempos. Sí, incluyeron algunas bélicas en las '10 mejores épicas', pero me parece equivocado. Y ésto porque no todas las películas bélicas son épicas, y porque el bélico me parece un género complejo y denso, muy singular, con sus reglas y anti-reglas propias.

El bélico, cuando es bueno, puede ser cínico, contestatario, caótico, antiheróico, pesadillesco, filosófico, existencialista. Cuando es divertido pues es un cómic que puede no estar mal. Cuando es malo es cuando ensalza la guerra, la patria, la figura del soldado obediente. Todo ésto suele condicionar su narrativa en términos estéticos. Es decir, muy pocas películas bélicas regulares o malas (pienso ahora en Black Hawk Down) están realmente bien hechas, como aquella.

Ésta es una lista personal, que en ningún modo pretende dejar sentenciado un debate, más bien abrir uno.

Primera tríada: Las más grandes

Apocalypse Now (Coppola, 1979): La más asombrosa película bélica hecha nunca según muchos es también una parábola de la actividad bélica del hombre en el mundo, de la inutilidad y progresiva decadencia del ejército norteamericano, y de la fascinación ilimitada de la jungla, a partir del original de Joseph Conrad.

The Thin Red Line (Malick, 1998): De la más intensa y asombrosa a la más espiritual y poética. Malick sorprende con un bélico atípico, tan brutal y pesadillesco como el de Coppola, pero que propone un viaje sensorial sin precedentes a través de un reparto coral perfecto. Obra Maestra absoluta.

Johnny Got His Gun (Trumbo, 1971): La película más terrible sobre la guerra es también la más antibélica que se filmado. Trumbo, pacifista combativo, consiguió su mejor trabajo con éste depurado, valiente, conmocionador melodrama. Nadie ha seguido su estela, quizá porque no se podía llegar más lejos con tan pocos medios.

Segunda tríada: Las imprescindibles

Saving Private Ryan (Spielberg, 1998): Spielberg se redime con títulos como éste cuando en ocasiones mete la pata. Uno de los más grandes filmes bélicos, sin duda, de una perfección técnica abrumadora, seca y terrible, violentísima y con un guión perfecto.

Capitán Conan (Tavernier, 1996): El gran director francés nos emociona con el relato de éste capitán de infantería, que durante la guerra es un verdadero héroe para sus compañeros, y que al finalizar el conflicto (curiosamente, ahí empieza la película), se convierte en un don nadie. Despiadada desmitificación de la guerra y de sus héroes, pues demuestra que quien en la guerra es alguien, cuando ésta cesa se convierte en un fantasma.

The Deer Hunter (Cimino, 1977): Tres partes bien diferenciadas (boda, Vietnam, búsqueda del amigo perdido), para un melodrama aterrador, que si no te pone los pelos de punta es que no tienes sangre en las venas. El mejor momento de Cimino, y el mejor momento de De Niro.

Tercera tríada: Las menos valoradas

Soldaat van oranje (Verhoeven, 1979): Magistral crónica de los primeros días de la Segunda Guerra Mundial, en uno de los más complejos y completos trabajos de Verhoeven. Cuando en 1979 el director holandés veía y admiraba Apocalypse now, y le decía a Coppola que le hubiera gustado hacer una película como esa, Coppola le respondía que él ya había hecho Soldaat van oranje...

The Dirty Dozen (Aldrich, 1967): Nunca ha sido un filme considerado como magistral, aunque realmente lo es. Tiene de todo: crítica bélica, comedia, suspense, acción, melodrama. Y además de un reparto extraordinario (donde destaca el genial Cassavetes) goza de una puesta en escena que aún no ha sido superada para una cinta de acción (donde lo único que saben hacer es pegar más planos por segundo).

Ivanovo Deststvo (Tarkovski, 1962): De nuestros lectores quizá pocos habrán visto éste peculiar y devastador filme bélico, que cuenta la historia de un niño de la guerra y de sus pesquisas entre dos grandes combates (no tenemos ni una sola secuencia bélica propiamente dicha), que termina siendo un feroz alegato antibélico tan seco y brutal como una bala en la cabeza.

Coda: La más generosa

The Great Escape (Sturges, 1962): Puede que no sea la mejor, o que no merezca estar aquí para muchos, pero mientras se está viendo, es difícil pensar en otra que te haga disfrutar más. Gran parte de culpa es del magnetismo de McQueen, pero también de un guión maravilloso que reescribe el original francés del que hace un remake. La más clásica de las aventuras bélicas, que todo el mundo quiere volver a ver una y otra vez.