Bien, ayer terminó el 16ª Festival de Cine Erótico de Barcelona, celebrado este año en Madrid por primera vez, y que ha comprendido los días 26, 27 y 28 de Junio. Por razones de logística, EXTRACINE sólo ha podido estar presente en la última jornada, aunque viendo lo que había, en una sola jornada se podía ver todo lo necesario para constatar la absoluta falta de creatividad, el terrible machismo, la carencia de ideas, el caos organizativo, la desidia de la organización, la imposibilidad para asistir a los eventos, la anemia vital de una industria anquilosada y un largo etc…

Dicen que éste es el festival de éstas características más importante del mundo. Pero lo cierto es que no es un Festival de Cine Erótico, como reza su nombre, sino un Festival Erótico sin más, al que al parecer acuden algunas estrellas nacionales e internacionales. El recinto, que copó la sala Fabrik de Fuenlabrada, daba para mucho más, si hubieran sabido hacerlo. A continuación adjunto el mapa y paso a comentar cómo estaba organizada cada área.

Fue divertido intentar encontrar una sala a la que nunca había ido previamente y que está bastante lejos de mi casa. Sobre todo porque los habitantes de Fuenlabrada a los que preguntaba, sin excepción, no sabían o bien qué autobús llevaba hasta allí o bien de qué diablos les estaba hablando. Bajo un sol de justicia “aterricé” en la sala Fabrik y lo cierto es que en cuanto entré empecé a olerme la tostada.

La zona más grande, y también la más desaprovechada, era la que se abría al visitante nada más entrar, la PARTY ZONE. Todo bien oscuro, la ZONA FIESTA en castellano consistía únicamente en un escenario y varias pantallas suspendidas a los lados del mismo. Más oscuro imposible, y cuyos focos sobre el escenario eran bien débiles.

A la derecha del escenario se abría un pasillo que luego giraba a la izquierda de modo que rodeaba la PARTY ZONE en dos de sus tres caras. En éste pasillo se disponían tiendas de objetos sexuales, revistas, juegos eróticos, vestuario, etc. En las paredes una serie de fotografías eróticas ciertamente muy interesantes, aunque escasas. Hasta aquí la primera parte del recinto.

Las otras dos eran la ARTIST ZONE y la HARD ZONE, a cada cual más decepcionante. La primera era al aire libre, y la verdad es que era agradable pasearse por allí, si bien las actividades adolecían de un caos organizativo clamoroso. Gozaba de dos carpas gemelas, el TERRITORIO CANALLA y el ESCENARIO PORNSTARS, que son los dos hexágonos que pueden apreciarse en el mapa. El resto eran stands de diversas productoras porno, que casi siempre estaban vacíos o llenos a rebosar de gente bebiendo y riendo que no hacían ni puto caso a nadie.

Pero la gota que colmaba el vaso era la HARD ZONE, que era una discoteca con camareras del Club Social cercano, y cuyas bailarinas y strippers eran algunas conocidas Pornstars. Y uno se sentía allí, literalmente, y quizá de forma intencionada, en un burdel. Yo creo que habría que diferenciar entre estrella del porno y prostituta, siendo ambos oficios totalmente respetables, pero al parecer es lo mismo para los productores de esta industria tan machista y conservadora.

Bien, vamos al asunto. La industria del porno padece de una falta de talento abrumadora. Para ellos, un buen actor porno es aquel al que se le pone dura en el momento preciso, y que le da caña a la actriz de la forma deseada. Nada más. Lo cierto es que el cine erótico o pornográfico persigue únicamente poner cachondo al personal, para luego ofenderse cuando les advertimos que estéticamente es una basura, que su falta de buen gusto es tremebunda, que sus argumentos rozan o directamente ingresan en el encefalograma plano, que su machismo es denigrante e intolerable.

Cuando en los años 70 el cine porno alcanzó su cénit (véanse la obra maestra Boogie Nights para ilustrarse) es cierto que su altura estética no pasaba más allá de una película de Chuck Norris, pero aquellas películas le ponían a uno de verdad. El cine porno actual, sin embargo, no le pone a nadie, es una colección de bravuconadas, estupideces y exageraciones. Que siga facturando lo que factura al año en el mundo es terrible, pero es que la gente necesita válvulas de escape sexuales, y al parecer le vale cualquier cosa, y esta gente lo sabe. Yo creo que se podría hacer un gran cine erótico, pero para eso habría que currárselo y no ir a la ganancia fácil.

Todos los shows a los que asistí fueron idénticos, con una nena recauchutada, más o menos sexy (generalmente poco sexy), que subía a alguien al escenario y le calentaba un rato. Al menos en el escenario principal o en la SALA PORNSTARS se veía algo. Porque hubo también espectáculos en stands, pero como había tantísima gente y el espacio era tan reducido, pues era muy difícil para la mayoría ver nada. En el Exposex de hace dos años, con un recinto más pequeño, pude ver presentaciones de futuras estrellas, monográficos y algunas cosas interesantes mucho mejor que aquí.

Para colmo, tanto en la SALA PORNOSTARS como en TERRITORIO CANALLA hacía un calor insufrible, y no necesariamente porque hubiera algún show o mucha gente dentro. Lo más divertido del día fue una especie de mesa redonda (improvisada, como no), pues Eva Roy presentaba su nueva publicación acerca del sexo, y a la que se unió Nacho Vidal, por lo que hubo una conversación divertida y sorprendente. Además, los presentes pudimos hacer preguntas a los protagonistas. Me quedé con las ganas de preguntar si Vidal realmente piensa que para ser buen actor porno sólo basta conque se te ponga dura en rodaje…

Pero es que era imposible enterarse de los sucesivos eventos. Las pantallas gigantes de la PARTY ZONE ofrecían una réplica de la pequeña pantalla donde intentábamos ver los horarios, pero se veía fatal y lo pasaban todo muy rápido. Además, luego resulta que gran parte de las cosas que anunciaban eran falsas, por lo que estaba uno a la expectativa de cambios continuos. Era tal desastre que uno no sabía ni dónde se extendían los tickets del bar, y al final me vi a mí mismo indicando a varios despistados dónde podían comprarlos para saciar la sed que provocaba la falta de aire acondicionado.

Se podrían haber organizado miles de cosas más interesantes que las que había: monográficos genéricos en cada zona, retrospectivas, salas para visionados. Pero esto no era un festival de cine serio. Ésto era una caja registradora de autobombo disfrazada de evento cultural. Por razones ajenas a EXTRACINE no pudimos conseguir pase de prensa…casi mejor, pues me hubiera visto obligado a asistir a las tres jornadas y habría terminado más que harto.

Lo mejor del festival…el cartel.