
Cuando esta película se estrenó en 1982, tanto la crítica como el público fueron unánimes: era un filme confuso, oscuro pero vacío, lento, autocomplaciente y aburrido. A finales de esa década, y principios de la siguiente, una resurrección tuvo lugar debido a las sucesivas versiones (según Scott, sólo hace pocos meses hemos podido ver la versión que él imaginó), a un halo de misterio conferido por la sospecha de que la verdadera película no se había visto aún, y por la promesa de sus creadores, en una campaña de marketing más brillante que la de LOTR, de que algún día se vería en todo su esplendor.
Esto, unido a la ciertamente muy notable e ifluyente Alien y a la apariencia siempre arrogante y gélida de su director, han bastado para elevar desde la sima hasta lo más alto a éste brillante filme de Sci-Fi. Tanto es así que hoy día, por muchos, está considerada la mejor película de éste género sin ninguna duda, y basta cuestionarla para que se le echen encima, en cualquier conversación y sin ser invitados, varias docenas de fanáticos que no pueden oír una sola palabra negativa sobre ella.
Faltaba nuestra crítica en EXTRACINE sobre ésta película, una aventura que funde con elegancia el Film Noir y el Sci-Fi, pero que bajo mi punto de vista se recuerda mejor que se visiona. Esto es: es mejor película recordándola que viéndola.
Alegan muchos que su visión del futuro, su imaginería (algunos dirían que la ‘estética’, pero no es lo mismo), su plasticidad y su iluminación son únicas e innovadoras. Desde luego, nada de eso. Consigue unificar una urbe a lo Metrópolis, con esa concepción del claroscuro de Scott deudora de la literatura Cyber-Punk de mediados de siglo y el cómic vanguardista europeo de los años 70, para inaugurar el funesto (al menos para mí) post-modernismo.

En mi opinión el postmodernismo no ha sido positivo para el cine, pues ha contaminado su narrativa con la estética videoclip y de spots televisivos, hasta degradar y casi cerrar las puertas abiertas por Ford, Hawks y Hitchcock. Desde luego, todo evoluciona, pero no necesariamente para bien. El desarrollo del arte de la puesta en escena se ha vuelto confuso menos cuando directores con personalidad y honestidad han podido hacer algo con éstas nuevas formas, sin olvidarse de que el verdadero arte comienza y termina con el hombre corriente.
Ahora bien, el fuerte de Ridley Scott nunca han sido los personajes, y no es excusa que se traten aquí de replicantes (que no son androides como mucha gente cree, sino ‘replicas’ del ser humano…es decir, seres humanos 100%, pero creados por el hombre y con fecha de caducidad), porque en ningún momento uno siente la mínima compasión o interés por Deckard, aunque sí por una puesta en escena dotada de cierta fascinación y decadencia formal.
Todo lo mira Scott desde fuera, como un dios indiferente que nada conoce del dolor y de la compasión humanas. Así, un relato que podría haber sido un vibrante thriller metafísico, ve lastrado su ritmo hasta la exasperación por una narración brillante pero epidérmica, ‘artistizoide’, que se complace a sí misma con rutilantes imágenes de neón, pero que nunca coge el toro por los cuernos.
Observamos una Los Angeles irrespirable, barroca y siniestra. Y a Deckard pasearse por ella, perseguir a los replicantes, intentar seducir a Rachel, investigar el paradero de sus víctimas…pero no hay pasión, no hay sangre en ella. Todo pasa ante nuestros ojos, admirados por lo que ven, pero sin calentarnos las emociones. Puede que eso es lo que quisiera Scott, pero el tema que trata, o que intenta tratar, es lo bastante importante como para no importarle, a un director de fuste, únicamente alucinarnos sensorialmente y no provocarnos nada más.
El guión de David Web Peoples y Hampton Fancher confunde complejidad con confusión, y no progresa adecuadamente, si bien consigue momentos de aislada firmeza: el asesinato de la primera replicante, seguido por el encuentro brutal con el segundo; la bella secuencia de amor entre Rachel y Deckard, el clímax final, con la doble venganza de Roy. Pero todo está armado con pinzas, en un conjunto con tiempos muertos inexcusables.

El tono de Scott oscila entre lo poético y lo filosófico. Muchos dicen que la belleza que consiguen sus imágenes es impresionante. Pero a mí nunca me ha cautivado: toda esa poética me parece forzada, innecesaria, impostada, falsa. Como en un videoclip pop con una bella melodía cuyas imágenes han de ser románticas por fuerza. Cameron consigue mucha más fuerza poética sin ser artificialmente poético en The Terminator, más seca, más prosaica, pero al mismo tiempo más hermosa y más profunda que ésta. El mundo ya es lo bastante poético, no hace falta alguien que imponga en él su visión poética. Un verdadero artista sabe hacer visible la poesía que hay en el mundo.
Quizá Blade Runner signifique más por lo que ha provocado como movimiento formal que como película en sí. No todo lo que ha dado el postmodernismo ha sido malo o desdeñable, si bien ese imperar lo sensorial sobre lo verdadero, lo pirotécnico frente a la puesta en escena, ha dañado a mi parecer, el cine americano de las dos últimas décadas del siglo XX.
Ahora éste es el filme mítico por excelencia de la Sci-Fi, y pese a lo aburrida que puede ser, muchos cinéfilos la defienden por delante de otras mucho más estimulantes. Pero es lo que hay.


Buen analisis Massanet. Gracias a la ausencia de insultos faciles (y perfectamente omisibles), tu post esta cargado de una objetividad que lo enriquece. Ironicamente, ya que pocos escritores en la red, tan subjetivos como tu.
Saludos.
-si la recuerdas bien es que es buena.
Cuando en tu “critica”, anexas (a menos para mí) dejo de ser critica y pasa a ser tu mera opinión, personal y subjetiva a tus gustos.
Blade Runner bien puede no gustarle a la gran mayoría, pero esa es la diferencia entre EL GUSTO DE LAS MASAS Y EL BUEN GUSTO.
Si no sientes compasión por Deckard, es por que no debes sentirla hasta el momento del final, y en todo caso, es el drama por venir. La compasión va hacia los replicantes, seres que son esclavos de los humanos y se sienten iguales a ellos.
La nueva palabra del diccionario español-españolozoide: Artistizoide
¿Cuánto tiempo puedes permanecer viendo una pintura?
¿5 segundos antes de que consideres que el autor del cuadro pinto tiempo muerto?
¿Resulta que tu sabes lo que un poeta debe escribir?
Ahorrales tiempo y escribe
“MANUAL DE POESIA VERDADERA, deja de perder el tiempo siendo tu mismo poeta tonto” –Por Adrián Massanet
Lamento que tu opinión personal se quede en eso, opinión personal.
Blade Runner no ensucio el cine americano de fin de siglo, más culpa en su caso la tuvo Star Wars. Pocas películas de ci-fi que imitaron el estilo de Scott lograron algo trascendente con el cyber-punk.
Tienen razón tanto Juanjo como Adrián. Star Wars y el primer cine de Spielberg son el germen del fenómeno blockbuster que todavía hoy padecemos (aunque me encanten tanto la trilogía de Lucas como Tiburón, Encuentros en la tercera fase o ET) y la estética de Blade Runner inundó de forma masiva clips, publicidad y cierto tipo de cine (con respecto a esto último quedémonos con lo mejor, como por ejemplo Seven). Yo no culpo a las obras originales de lo que han hecho ciertos cenutrios después.
El problema de este tipo de post es que la gente se lo toma muy a pecho. Por un lado el editor desde su supuestamente privilegiada posición y por otro los lectores que se pueden ver ofendidos si se les toca la fibra, son ambas opiniones y visiones válidas. El editor expresa su pensamiento pero su posición no lo pone por encima de los demás, es simplemente más visible que la de los lectores. Quiero decir que últimamente se han establecido buenos diálogos en algunos post que he visto, y ese es el camino. Entrar en una espiral de descalificaciones como otras veces nos descalifica a todos.
A mí Blade Runner siempre me ha encantado, desde pequeño me fascinaba sin saber la razón y de mayor he terminado dando charlas de 3 horas ante muy diferentes audiencias. Es una película que ha crecido conmigo a la vez que yo crecía con ella.
Con respecto al ciberpunk, este data de mediados de los 80, sobre todo a raíz de la publicación de Neuromante (es graciosa la anécdota en la que William Gibson se mete en el cine tras escribir la novela y sale horrorizado porque ha visto Blade Runner y piensa que todo el mundo va a ceer que la ha copiado). Aunque hay conceptos anteriores que podrían denominarse ciberpunk no es hasta esa fecha que el movimiento adquiere una entidad (al igual que el rock´n´roll de mediados de los 50 o el propio Mozart tienen actitudes punk pero no es hasta la segunda mitad de los 70 que adquiere entidad como movimiento musical ideológico y social. Es una puntualización para que se comprenda mejor lo que ha querido decir Adrián antes de que salte alguien con las armas cargadas.
Hace tiempo que quiero escribir un post sobre el ncimiento del cine comercial tal y como lo conocemos ahora. Se iba a llamar algo así como la guerra de las palomitas (en referencia a Star Wars), las últimas semanas me rondaba la cabeza otro título, Lucas, Spielberg y la Caja de Pandora (en referencia a Indy), veremos si algún día me decido.
Creo que están bien los post que suele escribir Adrián cuestionando ciertos dogmatismos, es verdad que a veces puede parecer un poco agresivo pero creo que son necesarios . Nos ayudan a cuestionarnos y engrasar el cerebro, que siempre viene bien.
No es que una persona no sepa apreciar el “Arte” cada quien tiene sus formas diferentes de verlo y aunque aveces algunas concuerden entre sí nunca serán iguales.
En internet todos hablan de esta película como una maravilla, ok, decidí verla… al hacerlo… me dí cuenta lo que le dá su reputación de pelicula de “culto”, me aburrió y me hizo caer de sueño. Ese día dormí como un lirón gracias a la película.
Disfruten su película Blade Runneros… no se quejen de las críticas, que aqui en Extracine han criticado de forma “negativa” a varias de las películas de mi agrado y no me quejo.
Buena crítica Adrian, tan buena como siempre.
El estilo cyberpunk de Blade Runner se volvió cultura.
Sigues con tus ataques a lo que hace Riddley Scott caray. Ya hablando en serio me parece una gran película aunque debo de confesar que la primera vez me aburrió y no la comprendí del todo. Con posteriores revisiones cambio mi parecer y pero ciertamente tiene tantos detractores como tiene fans.
No estoy de acuerdo con la crítica pero como dice uno de los comentarios de arriba, no hay que tomarse tan es serio estas cosas y así se evitan corajes.
Bueno, como siempre la vieja discusión alrededor de Blade Runner. En general creo que lejos de preocuparme por algo llamado cyberpunk (por mi puede estar en la misma gaveta que el posmodernismo) tengo que reconocer en Blade Runner una película de gran contenido filosófico y poco contenido cinematograficohollywood y creo que ahí reside la opinión de algunos y el disgusto de otros. Blade Runner se presenta mucho más cercana a cosas como IA (la mitad de la película al menos) que a cosas como Seven. Blade Runner es una apoteósis del futuro posible, un futuro que Scott nos presenta a cucharadas intentando alejarnos de aquello que realmente se presenta como la visión particular del futuro: el entorno. La existencia de los replicants no es en sí una justificación a la película, más bien es la presentación natural dentro del entorno de la película de la circunstancia que nos permite observar una historia maravillosamente contada. Creo que Adrián la juzga desde el mito, y juzgar cualquier pieza de arte desde el mito es jugar con el posible sofisma del engaño óptico. Blade Runner se representa a si misma, el resto es consecuencia de quién la vió o de quién decidió no verla. Desde ahí podemos comenzar a hacer “crítica” de una película, pero el mito es engañoso, tanto para el que lo fomenta como para el que lo ataca, habría que pensarse si la poesía “impostada” del mundo que Scott presenta está lejos de la poesía “natural” del mundo per sé.
Vamos a ver, precisamente intentaba juzgarla desde fuera del mito, y creo que esto es evidente en mi artículo.
No sé cómo tomarme eso de que el mito me está engañando. No entiendo tampoco eso de que ‘Blade Runner’ se representa a sí misma. Ni lo de “La existencia de los replicants no es en sí una justificación a la película, más bien es la presentación natural dentro del entorno de la película de la circunstancia que nos permite observar una historia maravillosamente contada.”, me parece una frase rimbonbante sin sentido, y sin querer faltarte al respeto Manuel.
No creo que sea una historia maravillosamente contada, más bien una maravillosa historia torpemente contada.
La primera vez que ví Blade Runner (en VHS, creo recordar), tengo que reconocer que me aburrió un poco y la encontré confusa, pero años más tarde y tras sucesivos visionados terminó por despertar mis simpatías.
Sin embargo, tiene razón Massanet cuando señala lo mucho de envoltorio que tiene Blade Runner. ¡Pero qué envoltorio! Aunque pueda parecer que injustamente (yo pienso que no), ese envoltorio la ha puesto en el olimpo cinematográfico.
Un saludo.
“No creo que sea una historia maravillosamente contada, más bien una maravillosa historia torpemente contada”
Añadiria, que más esteticamente contada que otra cosa, coincido en tu punto de vista que tambien he leido en entradas mas antiguas sobre la superficialidad de Scott en muchos casos, tambien el pequeño punto de ego que se la ha subido a la cabeza y todo esto viene a cuento por que ayer en Canal plus justamente dieron un pequeño reportaje sobre la nueva serie de Sci-fi para TV en la que Scott es productor ejecutivo “La Amenaza de Andromeda” en la entrevista que la hacian; el tipo se autodenominaba pionero de la Sci-Fi tal y como la conocemos e incluso califica su Aliens como pelicula de culto al igual que el “Film” en el que esta inspirada esta nueva serie Oo …. sobre gustos no hay nada dicho y habra personas para las que Aliens resulte ser su peli favorita o la consideren la mejor pelicula de ciencia ficción pero de ahí a obra de culto atemporal cualquier persona con un minimo de criterio sabria decir que “No”, Scott es un magnifico cineasta, grandioso a ratos penoso en otros, pero siempre intenta ofrecer un producto fiel a su estilo, esa pasion por la estetica fria y vacua como dice Adrian que de seguro ha adquirido de ver tantas veces peliculas de Kubrick XD
¿puntito de ego? algo más que eso…
No te preocupes Adrián, no hay ofensa de por medio. Creo en definitiva que para juzgar algo desde fuera del mito habría que obviar el mito (“un halo de misterio conferido por la sospecha de que la verdadera película no se había visto aún”) y lanzarse a hablar de lo que la película te parece y no lo que le pareció a la crítica entonces (“tanto la crítica como el público fueron unánimes: era un filme confuso, oscuro pero vacío, lento, autocomplaciente y aburrido”)Respecto al asunto del Replicant, son muchas las películas que utilizan al androide para justificar la perspectiva de una película de Sci-Fi, pareciera como si la visión de ese androide pudiera ser la justificación total de una historia por contarse. Blade Runner lo hace a un lado, hasta el punto de presentarte la duda (para muchos no tanta) de la posibilidad de que la visión “humana” de la historia sea también la versión “replicant”. Disculpa la réplica tan tardada, pero no había podido ingresar a internet…
Entiendo que el artículo es una opinión muy personal del autor, sin embargo hay cosas que no entiendo del todo bien, cada cual tiene sus gustos y opiniones diversas, faltaría más, pero independientemente de esos gustos, en este caso creo que se ven empañados por una antipatía personal hacia Ridley Scott que le quitán algo de validez a los argumentos expuestos (el punto de llamarlo “artistizoide” por ejemplo)
Que igual el director no sea la persona más agradable, modesta o simpática del mundo no le quita validez a sus obras, la historia del arte esta llena de personajes enormemente egocentricos que sin embargo nos han dejado un legado magnífico.
No seré yo quien haga de abogado del diablo del director con toda su obra, llena de altibajos impresionantes, sin embargo, sobre todo al inicio de su carrera con “Los duelistas” “Alien” y “Blade Runner” no se le puede negar el punto de genialidad que consiguió.
Volviendo al tema Blade Runner, el quitarle importancia a la revolución que supuso y sigue suponiendo la película en todos los campos visuales es casi pecado, desde Metropolis no creo que nadie haya podido ofrecer una visión tan impactante e innovadora.
Y que esta visión tiene deudores, pues claro que si, como cualquier representación artística, pero de hecho, varios de esos artístas del comic vanguardista europeo que menciona fueron invitados o trabajaron en la película, habría que pensar hasta que punto es una relación deudora o simbiótica.
Que no le haya gustado la historia, el guión, el ritmo narrativo, etc, (algo sobre lo que no entrare a discutir, como bien dice es un opinión personal) no es justificante para quitarle importancia, quizás para darle más peso a su crítica general, a la revolución que supuso Blade Runner con su imaginería.
Respondiendo a Alcántara en cuanto al tema “Alien”, no se si se refiere a esta obra de Scott, o al “Aliens” de Cameron, en el primer caso, yo si que la califico como obra de culto atemporal, no se si tendre un mínimo de criterio, pero es mi opinión.
Por último, si no es indiscrección me gustaría saber que otras obras del género de la ciencia ficción considera “mucho más estimulantes” el autor, simplemente es curiosidad.
Muchas gracias por aguantar la parrafada, espero no haber parecido uno de esos fanáticos que se le echan encima cuando saca a relucir este tema, un saludo.
En una clase de literatura aquí en Lima se habló de tipos de crítica. Creo recordar que se mencionó una crítica sociológica, otra subjetiva o impresionista, …
A lo que voy, si política, purista, técnica o lo que fuere, toda crítica en el fondo es subjetiva. Las que se hincan ante Blade Runner como las que asoman una testa discordante, todas ellas, tienen el derecho de ser, de expresarse. A lo que no tiene derecho ninguna crítica es a pretender imponerse sobre las demás arrogándose la virtud de la verdad. Toda autoridad, cierta o vana, acaba siendo desagradable.