Sólo se puede calificar de pasmosa la entrevista concedida a El País por el ínclito director español Julio Medem. Ese periódico parece tener una serie de artistas predilectos (notables o indefendibles), y aunque sea para cuestionarlos, los mantiene vivos en sus páginas. A veces se pregunta uno qué han debido hacer para ingresar en la nómina de PRISA, porque a muy pocos debe escapárseles ya que estas entrevistas son un puro acto promocional.

Resulta que debido al estrepitoso fracaso de Caótica Ana debe ser que tanto Medem como PRISA han pensado que necesita un poco de buena publicidad para recomenzar su carrera, y se explaya en la entrevista, haciéndose el mártir de lo lindo, y provocando, al menos en mí, la vergüenza ajena.

Quiero hacer un cine más directo para el espectador, salirme un poco de mí. Hasta ahora he contado lo que me ocurría dentro y me quiero distanciar.

En pocas palabras, va a ser más comercial, porque añade:

Es una cuestión de claves de lenguajes, de planos, quiero ponérselo más fácil al espectador, aunque a mí me cueste más trabajo hacerlo.

Es decir, la razón por la que su última película, y otras, hayan sido fracasos, es porque los espectadores lo teníamos tan difícil, tan difícil, que no podíamos entrar en su propuesta narrativa. Nada de auto crítica, salvo un leve:

Me viene bien admitir mis errores para quitarme vicios, defectos repetidos.

Que sinceramente, suena a falsa modestia. Él no puede entender, le amarga, le obsesiona, que sus películas, la mayoría unos embolados mentales de cuidada factura pero vacías y que nada te cuentan, sean ignoradas por el público. Le parece mal, vaya:

…yo no me podía imaginar el juicio sumarísimo al que he sido sometido…creía que encontraría más ayuda, que me animarían el alma…

En definitiva, esto es una persecución (aunque nadie sabe a santo de qué) contra el pobrecito de Medem. No tiene nada que ver que Caótica Ana sea un filme desastroso, lo que ocurre es que la peña le odia. Y en respuesta le va a dar a esa peña que le odia productos más fáciles de ver (o quizá…menos enmarañados con sus arrítmicas y confusas ideas) para que acudan a las salas y así pueda ganar mucho dinero de nuevo, porque produciendo la última se ha arruinado, y según él, que es tan sincero que se le ve el plumero, ese es el motivo del cambio. Demencial.

Lo cierto es que Medem, que tiene una imaginación visual notable, es un director de cine muy mediocre, que desconoce por entero el arte de la dirección de actores y de la escritura de películas, que confía todo su relato a su visión personal y su forma de captar con la cámara (en ocasiones muy bella en sí misma, pero cansina y retórica), y ha llegado a un punto de no retorno del que quiere salir, con su ceguera y su ego.

Éste es el gurú progre de una generación de cineastas, cinéfilos y profesionales que le tienen por ídolo, o le tenían, y que a parte de la notable Vacas no ha hecho nada defendible, endiosado y pretencioso creador de chorradas de diseño que los ‘progres’ sin seso elevaron temerariamente a la cúpula de los directores de éste país…hasta que han descubierto que no es más que directorzucho sin talento…

Enlace: Julio Medem empieza de cero