El pasado 21 de junio moría a los 91 años Kermit Love, padre de la gallina Caponata y de tantos otros iconos infantiles que pueblan de momentos inolvidables la memoria de todos nosotros.
Siempre he pensado que a Kermit y a su compañero de trabajo y vivencias Jim Henson habría que ponerles estatuas en las plazas de pueblos y ciudades. El mundo sería peor de no existir gente como esta. Barrio Sésamo, los Teleñecos, los Fraggle, Yoda (Franz Oz pletórico y dando lo mejor de sí),…hay tanto que agradecer.
Os pido el esfuerzo de pinchar en el enlace a la carta de despedida que escribió para el País Guillermo Fesser, otro de esos seres llenos de humanidad que nos hacen la existencia más agradable. Sus experiencias como amigo de Kermit son impagables, como impagable es conocer el origen de nuestro querido Espinete. No, si al final voy a soltar la lagrimita.
Vía: Bye, bye, Love: corazón de goma
Enlace: El País

