Existen, básicamente, dos grandes grupos de cinéfilos. Estaba yo tentado a clasificarlos como ‘cinéfilos de segunda’ y ‘cinéfilos pata negra’, pero hubiera sido algo injusto, y muchos se me hubieran cabreado, con razón. Más bien se dividen en cinéfilos cerrados de mente, sin mucho criterio, y cinéfilos sensatos y abiertos, con mucho criterio.

Y lo del criterio sirve para que cuando alguien comenta negativamente algo de nuestro director favorito, no saltemos como críos de 2 años hechos una furia (o colgando vídeos en youtube…hay gente con demasiado tiempo libre).

Grupo 1. Flipaos, Freaks Disfrazados, Gente sin Demasiada Preparación Artística (la mayoría…), Cerrados Incurables.

-Su Dios: Stanley Kubrick. El icono de la gelidez hecha cine es el gurú espiritual de varias generaciones de alucinados que creen que éste tipo es la perfección y que nada puede llegar más lejos. El realizador norteamericano, que tuvo su momento de esplendor a finales de los 50 y principios de los 60 (con la suerte de que le adjudicaran Spartacus, filme en el que no decidió nada), desaprovechó más de tres décadas desde que decidió que era un genio, y aunque perfeccionó su técnica y consiguió unas películas finales llenas de belleza visual, su estilo siempre consistió en exagerar los elementos de la historia para darles la apariencia de categoría…

Si algún honesto analista de cine dice alguna cosa mala de su Dios, actuarán igual que actúan los cristianos practicantes cuando se les comenta que los Papas dirigían ejércitos, o que es posible que Jesús yaciera con una mujer: como si les hubieran atacado directamente a ellos, y responderán furibundos.

-Semidioses: Varios. No muchos, por suerte, o no muy duraderos. El hijo predilecto de Kubrick es, para ellos, el supremo mediocre Ridley Scott, que es tan limitado como su hermano Tony, pero mucho más astuto, eligiendo firmar proyectos (nunca lucha por hacer realidad ninguno, se limita a filmarlos) con apariencia de categoría…Hay más excelentes fotógrafos-escenógrafos, de dudoso talento narrativo, amados por los recalcitrantes incapaces de entender que por muy bonitas que sean sus imágenes, el cine es mucho más: Darren Aronofsky, Mathieu Kassovitz, The Wachowski Bros, Guy Ritchie, Julio Medem. Estrellas de un día, cuyo cine no vale nada, y que pasarán al olvido enseguida. Otros como Tim Burton se salvan porque hacen preciosidades como Ed Wood o Sleepy Hollow, pero estarían en el mismo saco porque demasiado a menudo son sólo escenógrafos de esos que vuelven loco a los más fáciles de convencer.

Para éstos cinéfilos, hablar mal de Ridley Scott acarrea consecuencias parecidas a hablar mal de Kubrick. Colgarán vídeos en Youtube como protesta, dejarán de leerle a uno, etc.

Grupo 2. Estudiosos. Lectores. Reposados/Apasionados. Espectadores Cualificados.

Muuuucho más amplio. No persiguen un cine de culto. Su criterio es más amplio y al mismo tiempo sus ídolos disfrutan de mayor número de jerarquías. No patalean como preescolares cuando alguien cuestiona a sus admirados directores y es un placer hablar de cine con ellos. Puede que les interesen algunas películas de los directores citados más arriba, pero son capaces de DISCERNIR entre las que son buenas y malas, sin los fanatismos de los de arriba. Les (nos) interesa un cine basado siempre en el hombre corriente, evitando en la manera de lo posible pajas mentales de geniecillos técnicos que no saben quién es su vecino.

Dioses: Pues muchísimos. No son (somos) monoteístas, sino que en su (nuestro) cielo particular caben muchos artistas, muchos creadores. Y se relacionan de tú a tú con ellos. Es decir, no les veneran con los ojos cerrados, sino que intentan comprenderles y conocer los resortes más profundos de sus obras.

Ya profundizaremos más en jerarquías menos generalizadoras de cinéfilos, en lo sucesivo.