Karmelo Bermejo se ha hecho con la Beca Juan de Otaola y Pérez de Saracho, de Basauri (Vizcaya). Su proyecto consiste en comprar todas las entradas de una película de estreno en un centro comercial y grabar la sala vacía sin mostrar imágenes de la proyección ni su sonido. La grabación duraría lo mismo que la proyección. Ejem, se supone que es una muestra del consumismo imperante ya que según Javier San Martín, profesor de Bellas Artes en el país Vasco: la ciudadanía, al acudir a la taquilla y ver que no puede entrar al cine, opta por tomar un café, llamar por los teléfonos móviles o realizar otro tipo de consumos . A lo mejor se compran el Ulises de Joyce, digo yo.