Arrebato es un extraño y maravilloso milagro. Es la película maldita, la película de culto, la película que hizo inmortal a Ivan Zulueta y la película que lo mató.

Fuga, éxtasis, colgado en plena pausa, arrebatado.

Paradigma del cine español, Arrebato, estrenada en 1980, ha sido durante décadas un secreto a voces, un tesoro venerado por modernos, cinéfilos e intelectuales. Pasada de unos a otros en gastadas cintas de vídeo (¿alguien tiene grabada aquella vez que Antena 3 la emitió de madrugada con los rollos cambiados?), proyectada en las sesiones golfas de salas de prestigio y vista en comunión por reuniones de amigos, arrebatados.

Película sobre el vampirismo del cine, sobre el vampirismo de las relaciones, de la heroína, de la propia vida, Zulueta fue su primera víctima. El fracaso de Arrebato lo recluyó tras los muros de la residencia de sus padres en San Sebastián. Desde allí, con su perenne y raída bata azul, alimenta aún hoy los contenidos de entrevistas, libros y documentales sobre su persona. Tiene que sentirse como su admirado Lou Reed cuando formaba parte, allá por finales de los 60, del grupo de rock más influyente de todos los tiempos:

’Sí, todo el mundo dice que somos buenísimos pero no tenemos ni donde caernos muertos.’

Más de un cuarto de siglo tras su estreno (dos semanas oficiales en cartel), Arrebato sale por fin a la venta en España en un DVD a la altura de las circunstancias, en edición doble, acompañada de su germen en forma de cortometraje Leo es pardo y de varios documentales. Algunos podremos ya jubilar aquella edición que sacó el diario El País y que siempre nos resistíamos a prestar por si no volvía. Arrebato por fin, al alcance de todos.

Enlace: Fnac