Un estudio del sonido y de la técnica cinematográfica, un homenaje al género musical y a la historia del cine, pero sobre todo una película de indescriptible emoción, ganadora de la Palma de Oro de Cannes y del premio a la mejor actriz, que sólo tiene 8 años de existencia y que es una leyenda.

Dancer in the dark es tramposa, y desequilibrada, y descaradamente manipuladora. ¿Qué importa? Es al mismo tiempo de una fuerza expresiva, de una verdad estética y tan moralmente descorazonadora que se agradecen sus excesos, su sinceridad y su arrojo.

Algunas anotaciones relacionadas: ‘Be kind, rewind’: Gondry no tiene prisa, más en Extracine.