Pequeño, muy pequeño y humilde cortometraje de un director al que conozco bien y sé de su ambición (tiene cortos mucho más grandes y densos), y que ahora que está curtiéndose en televisión no para de parir pequeñas obras como esta.

Resulta muy interesante este corto, filmado en una sola tarde, sin presupuesto, con Mini-DV, entre viejos conocidos, que cuenta una anécdota mínima pero que se presta a un desarrollo. En mi opinión el montaje es certero, pues va concatenando un estado de ánimo que irá cambiando por el devenir de los acontecimientos. Pero el guión podía haber dado más de sí, dentro de su extrema concisión y humildad. Hubiera necesitado empezar mucho más arriba, para terminar incluso más abajo, hubiera necesitado enterarse o enfrentarse en sus llamadas a cosas más terribles.

Pero tiene su mérito intentar este trabajo de interpretación en tan poco tiempo y con tan pocos elementos. No sé qué opinaréis vosotros.