Tercera versión de la genial comedia escrita por Ben Hetch y Charles McArthur, que primero dirigió Lewis Milestone en 1931, con Adolphe Menjou y Pat O’Brien, que conoció una segunda versión (una obra maestra esta vez) dirigida por Howard Hawks en 1940, ésta vez titulada His girl friday, con Cary Grant y Rosalind Russell, una gozada insuperable, que Wilder intentó superar (sin conseguirlo, pero quedando cerca), en 1974. Aún conocería otra versión en 1988, dirigida por Ted Kotcheff, bastante digna, la verdad; con Kathleen Turner, el malogrado Christopher Reeve y el siempre infravalorado Burt Reynolds.

Wilder recupera el pulso a los 66 años, tras una serie de fracasos económicos o críticos o ambas cosas. The front page resulta su último éxito de taquilla y al mismo tiempo su última gran película. Y una de las más mordaces, ágiles y plásticamente interesantes de su carrera. Recuperando a su pareja de la estupenda The fortune cookie, que están magníficos, y devolviendo a Hildy el sexo masculino, es una película prácticamente redonda.

Probablemente la estatura artística de Wilder, inalcanzable para muchos, sea algo menor, si nos ponemos a hilar fino, a la de Howard Hawks. En pocas palabras, si tuviera que quedarme con uno, me quedaba con el genio de Goshen. Pero Wilder poseía una mirada mucho más personal sobre el oficio periodístico y tenía más mala hostia. Y tenía Matthau, que es mucho más cabrón como director del periódico que el inolvidable Cary Grant.

Adaptando pues el libreto de los años 20 a su vibrante sarcasmo, Wilder se reconcilia consigo mismo y con sus seguidores. Una joven y guapa (también ahora) Susan Sarandon es ahora la mujer abandonada por su marido periodista. El sabor de Wilder, su misantropía, estallan por última vez como si el director tuviera 24 años. Gozando con su oficio, haciéndonos gozar en la búsqueda del preso fugado.

Toda una lección de cine.