El post de mi compañero Edu Caselles sobre lo próximo de Kevin Smith me ha dado esta idea: publicar una serie de entradas sobre las obsesiones del director de New Jersey.

Clreks es su primer trabajo, una película que en su momento supuso la panacea del cine independiente americano. Aunque bebía directamente de los parámetros habituales (división en capítulos, realización amateur, sensación de improvisación,…) aportaba un grado de frescura pocas veces visto en una ópera prima. El visionado de Clerks en 1994 se asemejaba al de una película de Woody Allen harto de anfetaminas. Ahora puede resultar incluso moralista pero entonces, ¡ay amigo!, entonces éramos jóvenes. El marco en el que se movía, fuera de la industria y por lo tanto sin necesidad de rendir cuentas a nadie, nos regaló momentos inolvidables como este. El número 37 nunca sonó igual después de esto.