Que la carrera de Tom Cruise se encuentra en su punto más bajo de hace muchos años, o quizá de toda su vida, es algo incuestionable. No se sabe qué tipo de pelÃculas va a hacer a partir de ahora, pero lo que está claro es que el público no va a aceptarle más como la megaestrella de sonrisa perfecta, con lo que o bien se recicla y empieza a hacerse actor de verdad (lo cierto es que aptitudes no le faltan), o quién sabe qué va a ser de él.
Y la culpa, sobre todo, la tiene él, con su filiación con la secta de la cienciologÃa, que ha destruido más de una carrera, con sus eufóricas actitudes mostradas en televisión, y con los rumores acerca de su vida privada. Ahora todo se ve confirmado por una biografÃa no autorizada, escrito por el terrible Andrew Morton (el tipo será un arribista, pero siempre la arma…).
El escritor no hace sino hablar de cosas que muchos sospechan. Que todos sus matrimonios y relaciones mediáticas han sido una pantomima para tenerle en el candelero y para ocultar su homosexualidad (como si la homosexualidad hubiera sido un problema para actorazos como Ian McKellen).
Cruise es la imagen viva de la CienciologÃa, una oscura secta investigada por el FBI, que al mismo tiempo le controla y que le proporciona poder en Hollywood, donde la iglesia tiene tanta influencia y ramificaciones que son capaces de manipular y conseguir todo tipo de favores y de contactos. Todo esto y mucho más cuentan en el libro de Andrew Morton, un voluminoso y divertido tratado que deja a Tom Cruise a la altura de un pelele.
Seguramente, los fans (que son asÃ) de Tom, odien a muerte este volumen, aunque todos los que lo hemos leÃdo sospechamos que la mayorÃa de las cosas que dice son verdad.

Enlace: Santo Tom de la CienciologÃa


Tenemos un claro ejemplo del poder de esta iglesia: gracias al devoto John Travolta se rodó y estrenó “Campo de batalla: La Tierra”. Hay reside el peligro real de esta secta, tenemos que evitar que con sus malas artes se vuelvan a estrenar truñacos semejantes.
Un saludo.