A estas alturas es de todos sabido que la industria del cine se enfrenta a una de las mayores crisis de su historia, sino la mayor. El enorme dinosaurio está empezando a reaccionar lentamente ante el descenso de ingresos, veamos que propone para evitar su extinción.

En los años 50 el cine sufrió en Estados Unidos una recesión en número de espectadores que iba pareja al aumento del número de televisores en las casas. La bonanza económica tras la gran guerra había desplazado a las familias hacia zonas residenciales alejadas del centro de las ciudades, donde se encontraban los cines. Por otro lado el boom de natalidad tras la llegada de los soldados ató aun más a las familias a sus hogares. La Televisión, ese nuevo y atractivo invento, se convirtió en la mejor opción de ocio. La industria del cine reaccionó entonces dando a los espectadores cosas que no podía ofrecer el pequeño tubo catódico. Se establecieron pues en esos años el Cinemascope, el uso del Tecnicolor, las proyecciones en 3D,… Volvemos al siglo XXI ¿Tiene actualmente la industria ases en la manga de aquella magnitud?.

De las innovaciones antes mencionadas las proyecciones en 3D resultaron simplemente una moda pasajera. Lo engorroso de unas gafas que terminaban produciendo dolor de cabeza acabaron por aburrir al público. Las otras técnicas evolucionaron, se inventaron otras que mejoraban las anteriores y así hasta llegar a la actualidad. Con las 3D se ha mejorado la técnica sí, pero seguimos dependiendo de las gafas. Ya no son tan engorrosas y por lo que se ve los dolores de cabeza también han sido subsanados pero siguen dando esa impresión de estar en tierra de nadie, de ser más un espectáculo de parque de atracciones.

La industria del cine está apostando sin embargo por potenciar esta técnica. Lo que yo pienso es que están asustados, muy asustados. Los próximos estrenos animados de Dreamworks, el Avatar de James Cameron, Las Guerras Clon de George Lucas, el próximo reestreno de Toy Story 1, 2 y 3 a cargo de Disney/Pixar, etc. Este impulso supone una remodelación de las salas en las que se proyecten, un 70% del total pertenecen a Estados Unidos. En los próximos meses podremos ver que efecto real tiene esta apuesta y todos nosotros estamos implicados en su éxito o fracaso.