Soderbergh divide a la crítica con su Ché

Era de esperar. El díptico que el realizador norteamericano, protagonizado por Benicio del Toro como el más famoso revolucionario del siglo XX, ha causado controversia y disparidad de opiniones. Son dos películas y cuatro horas y media en total, como ya sabrán muchos de los lectores, pero, aunque su factura es impecable y todos los actores (en especial del Toro) están soberbios, nadie se pone de acuerdo de si es una película demasiado comercial (y de si eso es bueno o malo) o de si es una película demasiado artística (…y si eso es bueno o malo).

Pero teniendo en cuenta la complejidad de un personaje como Guevara, que para unos es un gran hombre y para otros no fue otra cosa que un genocida (y ni yo mismo, que tengo varias biografías suyas, me pongo de acuerdo conmigo mismo), sumado a los hechos que vivió y que provocó, pues no es de extrañar que nadie tenga claro nada acerca de éste Ché.

Se ha presentado también una de las cintas más esperadas, La mujer sin cabeza, de la argentina Lucrecia Martel, una de las realizadoras más interesantes y a veces fascinantes de sudamérica. La película, un estudio sobre la violencia, ha dejado indiferente a la crítica, por lo que no parece que vaya a ser tenida en cuenta este domingo en el palmarés, en un principio.

Más suerte ha tenido Atom Egoyan, con su Adoration, en torno a la intolerancia racial en la sociedad occidental.

Mañana se presenta la esperada cinta de Charlie Kaufman, su debut en la dirección, Synecdocue, New York.