En mayo de 1977, hace ya 31 años, Lucas y Spielberg veraneaban en Maui. El primero había cambiado la historia del cine con Star Wars, el segundo había salvado a la Columbia de la ruina con Close encounters on the third kind. Spielberg no sabía qué hacer a continuación, porque sentía interés por dirigir una película de James Bond. Lucas le confesó que tenía un proyecto mucho mejor.

Ahora, más de tres décadas más tarde, se estrena la cuarta parte de una saga de aventuras cuya primera entrega Spielberg aceptó hacerla porque con el fiasco de 1941 necesitaba un éxito que le ayudara a preservar la independencia, la segunda (mucho más tenebrosa) para huir del encasillamiento de E.T. y la tercera porque por fin se sentía algo identificado con la historia.

Las tres, de 1981 a 1989, son películas enclavadas en su década, sin duda, tanto en estilo como en espíritu. Nada hacía presagiar un regreso a ese espíritu, sobre todo 19 años después. Las posteriores fantasías aventureras de Spielberg son más tecnológicas, edulcoradas o emotivas que estas. Las tres formaban un singular triplete, fotografiado con gran gusto folletinesco y ecléctico por el ya desaparecido Doublas Slocombe.

¿En qué se parece la luz de Slocombe, célebre por su sobriedad o por no usar un fotómetro en la primera película, al estilo hiperrealista, barroco casi, de su sucesor Janusz Kaminski? Más bien en nada. Sin duda han imitado el estilo de las tres películas en cuanto a ambientación, pero esperemos que no se quede, en mera imitación, aunque a juzgar por lo que vemos en los trailers eso aparenta.

Pero, aún más importante, ¿en qué se parece éste Harrison Ford avejentado y cansado al intrépido, incansable como un dibujo animado, hombre de 39 años de carisma y gracia arrolladores? Los que esperábamos un Indy más crepuscular, con más densidad, vemos, siempre por los trailers, que no va a ser así. Sino que va a ser más de lo mismo.

¿Tiene cabida Indy en el siglo XXI de la globalización, los Wachoskies (cientos, me temo), los videojuegos? Yo creo que sí, pero va a tener que demostrarlo. Spielberg, con solo unos años menos que su amigo Ford, tendrá energía de sobra para ofrecernos un divertido espectáculo, pero ¿volverá a presentarnos algo tan poco cabal y falto de fuerza expresiva como Hook o algo vibrante como War of the worlds?

¿Era necesario regresar? Yo creo que sí en el caso de STAR WARS, por mucho que la mayoría deteste las nuevas películas. Pero en el caso del aventurero ¿no son demasiados los años? ¿Podrá sorprendernos? ¿Podrá ser algo más que un cómic? ¿No está ya mayor Spielberg para cómics y para perder el tiempo con trivialidades cuando ahora debe dar lo mejor de sí mismo?

El decadente Harrison Ford, que lleva mucho sin ser nadie ¿no habrá aceptado más por regresar al candelero una última vez antes que por ofrecer a los fans más diversión? Lucas…¿No se cansa de ir de Indy a Star Wars y no ser capaz de pensar en otras cosas? ¿A nadie le ha parecido un jugada extraña hacer regresar a Marion Ravenwood?.

Pero no importa. Todos iremos a verla. Nótese que no he respondido, al menos tajantemente, a casi ninguna pregunta. Ahora, todas las webs de cine empiezan con especiales o retrospectivas respecto al aventuro del látigo. Algunas, sonrojan por su ingenuidad y fanatismo, otras se limitan a dar fe del legado cultural de la saga con sensibilidad y buen gusto.

Yo también fui un niño que quiso ser Indiana Jones, y he visto las tres películas docenas y docenas de veces…¿Veré también ésta cuarta docenas y docenas en mi vida?