
Lo que son las cosas. De filmar una de las películas que deberían estudiarse en las escuelas de cine para impartir lecciones de cómo imprimir ritmo (Uno, dos, tres), Wilder pasa a una película que adolece descaradamente de un sentido del ritmo y de un montaje con más chispa. Sin embargo, resultó un gran éxito comercial, el último taquillazo de Wilder.
Adaptación de un musical que gozó de buena fama, escrito por Alexandre Breffort, Irma la dulce es un divertimento de un colorido vibrante y muy vistoso, al que muchos wilderianos defienden, pero que es un claro paso atrás después de una racha (Witness for the prosecution, Some like it hot, The apartment, One, two, three) de obras maestras imperecederas.
Contando una vez más con la pareja que protagonizó su obra cumbre (Lemmon, Maclaine), esta historia de polis, chulos y putas situada en un París de cuento (¡extraordinaria dirección artística de Alexander Trauner!), podría haber sido un musical magnífico (y aún así estupenda y oscarizada música de André Previn) si a Wilder le hubiesen agradado los musicales.
Pero lo que hay es lo que hay. Y lo que hay es una comedia que empieza espléndidamente, y que se va desinflando sin remedio por una trama en exceso rocambolesca que no se sostiene, con un tono que se dispara en todas direcciones, y por un no saber qué diantres quiere contar. Wilder quería a Monroe en lugar de a MacLaine, y a Laughton (que tuvo que decir que no por enfermedad) por Jacobi. Quizá sabía que la química, esta vez, entre sus protagonistas, no funcionaba bien.
De modo que tenemos una historia contada con poca convicción, con varios irritantes puntos muertos (que Wilder decía odiar) que lo ralentizan todo muchísimo, y con un último tercio absolutamente falto de ideas, que juega al absurdo porque está claro que no sabían muy bien qué hacer para terminar.
Por supuesto que varios estupendos momentos, varios magníficos diálogos, salvan la función, pero nunca he comprendido cómo pueden considerar a este Wilder un gran Wilder. Aunque, una cosa está clara: comparada con el 99% de las comedias actuales, esto es oro puro.


Es que era un musical, pero Wilder eliminó los mismos de la obra, tal vez estén ahí los problemas de ritmo que tú dices.
Elizabeth Taylor fue, en realidad, la primera opción para el papel de Irma, y no sabes como me alegro de que Wilder se lo pensase más. McLaine está impresionante.
Personalmente me parece una película genial.
Aunque tampoco me has dado muchos argumentos (o ninguno), tu opinión me parece de lo más respetable.
No creo que los problemas de ritmo provengan de la decisión de Wilder de pasar de los números musicales. Simplemente tengo la sensación de que no sabía qué historia contar.
Salu2
A ver, me refiero a que tal vez esta historia estuviese pensada para ser contada con el ritmo de un musical, pero con los números insertados en la trama. Aún así, creo que Wilder suple muy bien esas carencias imprimiéndole un buen ritmo. Yo no la encuentro nada aburrida, y hasta se me hace corta.
Pero, wilderiano:
Si Wilder no quería filmar un musical y cogió este material, ya desde un principio esas ‘carencias’, como tú las llamas, estaban superadas. Dices que si en un principio estaba pensada como un musical…Eso no es excusa para los tiempos muertos (como las sesiones de Lord X, que son soporíferas incluso para el público) y que rompen continuamente la historia.
No me parece un mal filme de Wilder, pero no creo que sea de los mejores ni de lejos.
Salu2
A ver, la obra original de la que parte es un musical de Alexandre Breffort. Wilder le quitó los números musicales, sustituyéndolos, y ahí está tal vez lo que tú consideras tiempos muertos. Yo con la sesiones de Lord X disfruto mucho.
Aunque ya digo que a mí no me molesta anda de la película. Al contrario, me parece muy superior a otras como “Berlín Occidente” por ejemplo (a esa no le has dedicado post ¿por?) o “Curvas peligrosas” (aunque esa es codirigida y empezaba), o cómo no, “Fedora”, para mí su peor película.
Claro que le dediqué un post a ‘Berlín-Occidente’, no te será difícil encontrarlo.