
Con su nada desdeñable bautismo de fuego, la estupenda y poco conocida ‘comedia loca’ (screwball comedy suena mucho mejor), Wilder era ya no sólo un gran guionista, sino un prometedor director de cine. Tiene 37 años y la 2ª Guerra Mundial está en todo su apogeo, dejando Europa en ruinas. Sorprende que, mientras su maestro Lubitsch hace la inolvidable To be or not to be, una de las obras maestras de la comedia, él se olvide de ese género para el que tantas dotes parece tener (y lo haría durante bastantes años) y se ponga con un melodrama bélico (no un filme plenamente bélico), acerca de las operaciones en África.
Estamos todavía lejos del Wilder más Wilder, al menos del Wilder de señas más reconocibles. Five graves to Cairo fue un semifracaso de crítica y público, y es uno de sus filmes menos conocidos. Pese a su innegable calidad dramática, no nos encontramos precisamente con uno de sus filmes más personales.
Adaptación de ‘Hotel Imperial’, una apasionante obra teatral del dramaturgo Lajos Biró, lo cierto es que Cinco tumbas al Cairo es un título que se ve fenomenalmente bien, donde Wilder tiene los arrestos de no mostrar a los alemanes como auténticos bobos (algo a lo que eran propensos los filmes que se estrenaban sobre la guerra en los años 40, con lo que su popularidad fue más bien escasa) sino como gente muy peligrosa y muy inteligente.
La estrella de la película es un imponente Eric Von Stroheim, que interpreta con fuerza indescriptible a un Rommel que, en manos de Wilder y Stroheim, es mucho más que un legendario general de los Afrika Korps, es un genio del mal y una presencia casi sobrenatural. Se merienda casi sin proponérselo a Anne Baxter (que contaba nada más que 19 años…y que está bastante interesante), a un solemne Akim Tamiroff y a un soso Franchot Tone.
Junto a la interpretación gloriosa de Stroheim otra gran baza del filme es la inspirada música del casi siempre sublime Miklós Rózsa, el húngaro por antonomasia de la música de cine. Él dota al filme de una amplitud que no tiene, pues se trata de una verdadera pieza de cámara: el soldado John Bramble suplanta para sobrevivir la personalidad de un camarero en un oscuro hotel en medio del desierto de Libia. Allí se sucederan intrigas, espionajes, mucha tensión.
El Wilder intensísimo y brillante de Double Indemnity anda muy cerca. Empieza a perfilar su estilo. Y no tiene prisa.









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